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Chema Luceño "Nunca he sido una estrella ni lo seré"

El asesor de imagen español cuenta de su trabajo con las celebridades en 25 años de carrera, hoy con planes en El Salvador

Jhoel Díaz @jhoel_diaz Lunes, 18 de Junio de 2012

Chema Luceño es uno de los asesores de imagen con más trayectoria en España. En medio de su trabajo con la moda internacional, busca refrescar la escena en El Salvador.

¿En qué consiste su trabajo?

—Soy un vendedor de ilusiones, las mujeres vienen con una ilusión y soy como un encantador de serpientes. Yo toco todo: el maquillaje, la peluquería y en algunas ocasiones hago estilismo con la ropa.

¿Cuándo fue su primer encuentro con una celebridad?

—Al trabajar en los desfiles, al estar en los back-stage, estás dispuesto en cualquier momento a tener una "celebrity" a tu lado. La primera vez que yo recuerdo más impactante fue mi primer desfile de Pronovias, en Barcelona, con el que llevo más de 10 años. Fue Isabel Presley, la exmujer de Julo Iglesias, y luego ya todas las top models.

¿Con cuáles ha trabajado?

—Con Karolina Kourkova, Adriana Lima, Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Carmen Kass, con casi todas las de los años 90.

¿Y Gisele Bündchen?

—Es una de las que se me está resistiendo! A España solo ha venido una vez y cuando me tocó por única vez trabajar en Victoria's Secret, ella ya no estaba allí. En esa ocasión fui invitado por una top brasileña, Claudia Oliveira.

¿Alguna vez tuvo que lidiar con actitudes de diva?

—Las mujeres que son más importantes suelen ser las más humildes. En el mundo de la moda, las modelos que están en la élite son las más profesionales. Las que no están en la élite, que para mí son de segunda categoría, suelen ser las más complicadas. Yo tengo un carácter fuerte, pero me amoldo. Cuando trabajo, tengo muy claro que ellas son las estrellas. Yo nunca he sido una estrella ni lo seré.

¿Naomi Campbell tiene el carácter explosivo que dicen?

—Fue encantadora... Una cosa eres tú en tu vida privada y otra es en tu trabajo. Ella es de las más profesionales que he visto en mi vida.

De todas las celebridades con las que ha trabajado, ¿a quiénes admira más?

—Tengo debilidad por Miranda Kerr, es encantadora, como una niña. A Flavia Oliveira me une una amistad. Me encantan Karolina Kourkova, Irina Shayk. Y hay una mujer salvadoreña a quien le tengo mucha admiración: Luciana Sandoval. Ella y Maggie Cortez tienen un rinconcito en mi corazón.

¿Qué mujeres le han marcado la vida?

—Carmen Lomana y Sophia Loren. A Sophia la conocí en Milán, trabajando para Giorgio Armani en su pasarela. Entró en el back-stage y fue muy amable, nos saludó a todos y me pidió que le retocara los labios. Fue hace muchos años y ha sido la única vez que me han temblado las piernas.

¿Qué viene en lo que resta del año para su agenda?

—De aquí voy para Italia, tengo un evento muy importante en Sicilia, voy en julio a Ecuador y en agosto en México y El Salvador. Luego editoriales en septiembre para luego venirme definitivamente a vivir a El Salvador.

¿Cómo se dio este vínculo con el país?

—En 2003 conocí a la familia Costa Provenza, que en ese momento eran importadores de productos de peluquería para los que yo era el export-manager. Así conocí El Salvador y surgió un vínculo muy fuerte ya no solo profesional sino de amistad. Y hace tres años Amarello salón spa se pusó en contacto conmigo para crear su concepto.

¿Cuales son sus planes en El Salvador?

—Quiero darle un giro a la moda en El Salvador. Estamos organizando muchas cosas, como un calendario benéfico para los niños enfermos del corazón y de parálisis cerebral. Se llamará "Doce princesas para Príncipes", en el cual vamos a colaborar no solo Amarello sino personajes públicos, fotógrafos de moda, voy a tratar de involucrar a todo el mundo. Hay otros proyectos como una entrega de premios a la imagen, desfiles benéficos con diseñadores españoles y nacionales. Voy a intentar traerme todo lo que he hecho en España.

¿Cómo evalúa la moda en El Salvador?

—Yo creo que lo menos es más, en cuanto menos maquillada va una mujer, es más elegante. Cada persona tiene su esencia, un buen asesor de imagen no debe disfrazarla. Lo que se debería empezar a hacer es empezar a escuchar lo que las mujeres quieren.