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Un académico y un leve respiro en la Casa de las Academias
El Dr. Carlos Gregorio López Bernal se incorporó desde ayer a la Academia de la Historia, en un contexto económico que aún es incierto para la ex-Casa Dueñas
La Academia de la Historia presentó ayer a un nuevo académico en sus filas: Dr. Carlos Gregorio López Bernal.
El investigador se desempeña como catedrático en la Universidad de El Salvador (UES) en la carrera de Historia. Cuenta con una licenciatura en Letras, una maestría en Historia Centroamericana y un doctorado en Historia.
"Me siento muy agradecido por este reconocimiento. He intentado hacer un aporte a la Historia desde la investigación", afirmó el académico, autor del libro "Mármoles, clarines y bronces. Fiestas cívico-religiosas en El Salvador, siglos XIX y XX".
López Bernal comenta que, desde hace unas décadas hasta el día de hoy, hay un fuerte interés hacia la historia por parte de las nuevas generaciones. También agrega que seguirá ejerciendo la investigación desde el ámbito universitario como desde su nuevo espacio académico.
"La Academia de la Historia no se detiene, sigue adelante. Hoy se incorpora Carlos Gregorio López Bernal. Próximamente se incorporará el licenciado Roberto Turcios y monseñor Jesús Delgado. Hemos cumplido 90 años de existencia, no ha sido fácil, menos cuando hemos trabajado desde el voluntariado", expuso el director, Pedro Escalante Arce.
La Casa de las Academias se quedó sin el apoyo financiero del gobierno después que la Dirección de Investigación en Cultura y Arte (parte de la Secretaría de Cultura de la Presidencia) fuera trasladada al nuevo edificio que la secretaria de Cultura arrendó para instalar su despacho y otras dependencias.
¿Apoyo artificioso?
La Secretaría de la Cultura de la Presidencia (Secultura) suscribió —el pasado miércoles 9 de mayo— dos "convenios" con las entidades que residen en la Casa de las Academias. Los acuerdos se realizaron sin la presencia de los medios de comunicación.
Originalmente la firma del protocolo estuvo planeada para el viernes 4 de mayo. Sin embargo, el acto fue suspendido.
La firma del protocolo fue —y es— un acto anual en el que Secultura únicamente es un puente sin potestad alguna para quitar u otorgar fondos económicos (eso solo le compete a la Asamblea Legislativa), pero el comunicado tras la firma tenía un tono conciliador, debido a que miembros de la Casa de las Academias, intelectuales, artistas y exfuncionarios de la institución cultural, criticaran el retiro financiero.
Desde las Academias la situación dibujada por Secultura es vista de otra manera. "Se firmó lo que se llama PTR (Programa de Transferencia de Recursos), fondo que nace del Presupuesto General de la Nación) correspondiente a este año y a eso nunca se le ha hecho publicidad, porque es puramente administrativo. "La señora Granadino quiso bajar el vapor sobre la situación de la Casa de las Academias, pero ese dinero es absolutamente operativo", aclaró el director de la Academia de la Historia, Pedro Escalante Arce.
El director de la Academia de la Lengua, René Fortín Magaña, tiene otra visión. "La situación ha cambiado, la ayuda es permanente (agua, luz, teléfono, vigilancia). Quiero agradecer a la secretaria de Cultura su cambio de posición".
Fortín Magaña y Escalante Arce coinciden en que hay que mantener y cuidar la Casa, porque hay obligaciones legales a favor de la institución de orden moral, física, material y financieramente.
Fortín Magaña informó que pronto se renovará el comodato entre la institución y el Ministerio de Educación por 50 años, pero es únicamente la Academia de la Lengua la que hará valer dicho convenio, pues la permanencia de la Academia de la Historia es voluntaria. En ambas partes hay alegría por ello, pero surge la pregunta de cómo pagarán el mantenimiento de la infraestructura, pues los 20 mil dólares que recibe la entidad únicamente solventan la cancelación administrativa del lugar.
¿Por qué debería la Secretaría de Cultura hacerse cargo de la Casa Dueñas? Preguntó El Diario de Hoy al historiador, Pedro Escalante Arce.
"Es un edificio patrimonial propiedad de la Secretaría de Cultura aunque ella diga que no, así como lo son los parques arqueológicos. Ella tiene una responsabilidad sobre el inmueble. El edificio es un proyecto donde se invirtió dinero internacional (gobierno de España) y del Estado".

