La puerta a la libertad

[granja penal de Izalco] Las granjas penitenciarias han sido diseñadas para resolver el problema de hacinamiento carcelario. Empero, solo el 0.3 % de la población reclusa está dentro del proyecto

A la puerta de la libertad

Las granjas penitenciarias fueron diseñadas para resolver el problema del hacinamiento carcelario; pero solo el 0.3 por ciento de la población reclusa forma parte de este proyecto

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En la cárcel he aprendido muchas cosas... pero esto no vuelve a pasar", reflexiona Silvia Hernández mientras descansa en uno de los jardines de la granja penal para mujeres en Izalco, Sonsonate.

Los jardines han sido cultivados por ellas. Pero la cosecha va más allá del ornato, desde papayas, maíz, frijol, pipianes y toda hortaliza o verdura que el suelo permita germinar.

Con la cuma en mano y bajo el imperante sol las mujeres se esmeran cada día de la semana con la ilusión de salir el fin de semana y compartir con sus familias.

"El trabajo es duro pero tiene momentos satisfactorios, nos da la oportunidad de demostrarle a la sociedad que podemos cambiar", medita Daysi López.

Sin embargo, la granja es considerada una bendición para muchas de las internas.

"Allá (penal de mujeres) es un encierro, el hacinamiento, la suciedad, es un gran pesar estar allá (en la cárcel). Aquí aunque no salga a mi casa me siento más libre, más tranquila, como y duermo diferente", explica Hernández.

El caso de Silvia es una excepción en la granja. A diferencia de sus compañeras ella no sale a visitar a su familia durante el fin de semana debido a la falta de documentos de identidad.

Doris Rodríguez, directora del centro, recalca que lo más importante es trabajar en un cambio de actitudes y fortalecer la capacidad de resolución de conflictos entre las internas. Considera un logro que de 87 internas que han salido en libertad se tenga cero casos de reincidencia.

Y eso, tomando en cuenta que la falta de oportunidades laborales es uno de los principales problemas que enfrentan las convictas al salir.

"Tenemos el deseo de cambiar, pero cuando se sale de la granja, se sale con las manos vacías. Se nos niega el trabajo por haber estado en la cárcel", lamenta Daysi, días antes a su audiencia para salir en libertad.

Aunque el porcentaje de beneficiadas es mínimo, según dijo el exdirector de centros Penales, Nelson Rauda, al cierre de su gestión proyectó dejar finalizada un granja con capacidad para 1,000 internos en Zacatecoluca.

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