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Flavián Mucci: "Yo amo El Salvador"

Son cinco décadas de vida sacerdotal de un hombre que ha entregado 46 años al desarrollo del país. Ayer, durante una gala benéfica llena de amor y solidaridad, se honró la labor que este siervo de Dios ha realizado en El Salvador con la Asociación Ágape de El Salvador, organización que fundó hace 35 años.

Miércoles, 15 de Mayo de 2013

Anoche fue la ocasión especial para celebrar los 50 años de vida sacerdotal del Padre Flavián Mucci. Fue durante el "Banquete de Oro" de la Asociación Ágape de El Salvador, que reunió a decenas de amigos de la entidad.

Fue una gala que, además de honrar la entrega del presidente y fundador de Ágape, se convirtió en una noche de solidaridad con el propósito de recaudar fondos para los programas que realiza organización a nivel nacional.

El acto se llevó a cabo en la Hacienda de Los Miranda, y contó con la asistencia de diversas personalidades de la sociedad salvadoreña que, al igual que en años anteriores, se solidarizaron con la obra que la organización realiza en distintos sectores del país.

Los presentadores, Olga Miranda y Rafael Domínguez, le dieron la bienvenida a los invitados, entre ellos se incluyó a monseñor León Kalenga Badibekele, Nuncio Apostólico de El Salvador; la embajadora de Estados Unidos en nuestro país, Mari Carmen Aponte, miembros del cuerpo diplomático y empresarios, entre otros.

Durante el evento, el Padre Flavián agradeció a los presentes por hacer nuevamente del Banquete una realidad.

"A 31 días de cumplir 50 años de sacerdote, he disfrutado mi vida y en ningún momento estuve arrepentido, puse todo en las manos de Dios... La verdad es que he dado mucho, pero he recibido mucho más, gracias por aceptarme como parte de su familia, me siento muy orgulloso de ser salvadoreño... yo amo El Salvador", exclamó durante su discurso el Padre Flavián Mucci.

Recordó cómo hace 35 años fundó Ágape con un presupuesto de 18 mil colones, y que ahora se gasta 31 mil dólares por día haciendo un aproximado de 12 millones de dólares anuales, lo cual corresponde a un esfuerzo bastante grande para obtener fondos.

Durante el evento, don Teófilo Simán, quien es amigo del Padre Mucci desde hace 40 años, se refirió a la labor del sacerdote y dijo que "hablar del Padre Flavián es hablar de su misión en El Salvador, es decir, al sueño de amor en el que ha consagrado su vida entera".

Simán agregó que "la historia del Padre Flavián es la historia de un hombre de Dios que no se ha conformado con algo encomiable, de números tan duros como la pobreza y el abandono no se puede resolver beneficiando a personas completas por un tiempo, sino involucrando a muchas personas que pueden ayudar y llamándolas a perseverar en ese compromiso con los desfavorecidos".

El Padre Mucci se mostró agradecido con los que hacen posible ayudar a Ágape, y de forma amena dijo que "la buena noticia es que hay mucho dinero, pero el problema es que está en su bolsa y tiene que pasar a la mía para hacer obras, ese es el milagro de esta noche".

A cada anfitrión de mesa se le entregó una investidura por parte de la Legión de Jóvenes como reconocimiento. Las medallas fueron bendecidas por Mucci desde el podio.

La bendición de los alimentos estuvo a cargo del padre Jack Hoak. Una cena frugal, sobria, así como lo hizo Jesús junto a sus apóstoles, el menú fue pan, vino y una sopa.

Después se hizo entrega de placas de reconocimiento a las empresas patrocinadoras del banquete por su aporte, con el cual llevan esperanza a los salvadoreños más necesitados.