Mercado Santa Rosa de Lima deja $60 mil en pérdidas al mes

Lejos de ser autosostenible, comuna subsidia funcionamiento

El exalcalde Anastacio Benítez sostiene que desde antes de construir el mercado se diseñó un plan de arrendamiento de locales que garantizaba la autosostenibilidad. foto EDH / Francisco Torres

LA UNIÓN. En la municipalidad de Santa Rosa de Lima apenas logran recaudar mensualmente 14 mil dólares por el uso del mercado municipal, pero deben pagar 54 mil dólares cada mes a la empresa financiera que les otorgó el préstamo de 4.2 millones de dólares que sirvió para construir el nuevo edificio.

Eso deja un déficit de 40 mil dólares, a los que hay que sumarle los 20 mil dólares que gastan en empleados de mantenimiento, recaudación de tasas y la seguridad de la central de abastos, así como el pago por el tratamiento de basura y consumo de agua.

Entonces la pérdida mensual es de 60 mil dólares, informó el edil Jorge Rosales.

Según Rosales, el problema radica en que cuando se terminó el mercado, el exalcalde Anastacio Benítez otorgó los locales por un arrendamiento de 125 dólares mensuales.

Pero los vendedores empezaron a incumplir los pagos, porque consideraron que el importe era muy alto, ante los pocos ingresos que dijeron percibir.

Rosales insiste en que cuando asumió el poder, hace un año, "encontré que esa pobre gente no había pagado en ocho meses, porque algunos no venden ni 10 dólares diarios".

Lo dice mientras aclara que los comerciantes destinan parte de la venta diaria a reabastecerse de productos, lo que les deja una ganancia muy pequeña.

Pero el alcalde razona que el arrendamiento de los locales también dejaba una seria fuga de dinero, debido a que en esos 125 dólares iba el cobro de los servicios básicos, como energía eléctrica y agua.

El dinero recaudado solo servía para pagar el préstamo y la comuna debía erogar fondos para pagar los servicios.

El jefe municipal consideró, además, que ese cobro era injusto, debido a que " hay gente que solo tiene un ventilador y pagaba lo mismo que alguien que tenía dos o tres cámaras refrigerantes, que consumen más energía", dijo.

Por eso, en búsqueda de una solución ante la insolvencia, se reunió con los comerciantes y acordaron eliminar el pago por arrendamiento y empezar a cobrar un dólar diario como tasa por el uso del espacio, lo que suma 30 dólares mensuales por local.

Con lo que no contaban los comerciantes, es que a través de esa maniobra, la comuna les trasladaría a los vendedores algunos pagos, como el de la energía eléctrica, que la municipalidad cobra independiente del uso del local.

Este se calcula a partir de una tabla de consumo estimado de los aparatos eléctricos que mantengan en los puestos de ventas.

A la comerciante Verónica Iglesias le parece que el cambio ha beneficiado a muchos, incluyendo a la comuna.

Ella antes pagaba 125 dólares, igual que todos los comerciantes, pero hoy solo paga los 30 dólares por el uso del local, más 25 dólares por la energía que consume su refrigeradora. La suma que hoy paga es de 55 dólares, 70 menos que en la administración anterior.

Iglesias admite que hay personas que hoy pagan más de los 125 dólares mensuales, pero eso se debe a que tienen muchos aparatos eléctricos en sus locales.

"Aquí hay gente que solo tiene un radio o un televisor y solo pagan 35 o 40 dólares al mes, y eso es más justo que el cobro de antes", sostuvo.

Pero eso ha puesto en vilo a comerciantes que ahora pagan hasta el doble de lo que erogaban antes y eso mengua sus ganancias.

Ahora, pese a la maniobra, la alcaldía debe seguir subsidiando los 60 mil dólares restantes, para evitar que el mercado caiga en mora y sea embargado por la financiera que facilitó el dinero que se usó para edificar la central de abastos.

Pide "reparo"

El actual alcalde pide sin tapujos a la Corte de Cuentas de la República que haga un trabajo serio, "que audite el proceso" que derivó en la construcción de este mercado, porque asegura que la obra "difícilmente cuesta los 4.2 millones" que se gastaron en ella.

"Creo que nosotros con un millón y medio lo habríamos construido", acotó.

Sin embargo, aclara que como el exalcalde milita hoy en Gana, es muy poco probable que sea cuestionado "porque la Corte está en manos de Gana, pero yo les pido que hagan un trabajo serio, sin ver colores políticos, porque si hacen un trabajo honesto tendrían que ponerle un reparo al exalcalde por esto", indicó.

Pero Benítez, el exalcalde, sostiene que antes de entregar el cargo obtuvo los resultados de cinco auditorías que se realizaron a las dos etapas en las que se construyó el mercado y cree que los señalamientos que ahora le hace Rosales son infundados.

Según el exmunícipe, lo que ha habido en el mercado es una mala administración.

"Cuando íbamos a construir el mercado nos sentamos a hacer números y por eso fijamos el arrendamiento en 125 dólares; eso dejaba casi 50 mil dólares mensuales", afirma.

A eso se suman casi 200 dólares diarios que la comuna percibía por el uso de los baños públicos y otros por el uso de parqueo, lo que dejaba un ingreso aproximado de nueve mil dólares.

"Algunas veces sí había que poner un poco de dinero para salir con el pago, pero era una tonterita", argumentó el exmunícipe.

Añade que el problema actual del mercado es haber hecho el cambio del arrendamiento al pago de tasas por uso de locales, porque no se hizo de una forma técnica, sino populista.

"Esa fue una de sus promesas de campaña, y lo hizo sin saber que se le iban a descalabrar las cuentas", sostiene.

Explica que el mercado no costó 4.2 millones de dólares, sino 3.6 y que los 600 mil dólares de diferencia se adquirieron en el mismo préstamo, pero para consolidar deudas.

Empresarios como Antonio Romero aseguran que "la pobre gente que está en el mercado no vende porque no llegan compradores".

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