"Yo sé en Quién he creído..."

El pastor general del Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel reapareció en el culto de Nochebuena para compartir su testimonio

Edgar López Bertrand, pastor general de Tabernáculo Bíblico Bautista "Amigos de Israel", fue ovacionado al entrar al templo durante el culto de Navidad. FOTO EDH / Miguel Villalta

Después de luchar durante dos meses contra las secuelas de un derrame cerebral, el pastor general del Tabernáculo Bíblico "Amigos de Israel", Edgar López Bertrand, reapareció ante su congregación el 24 de diciembre.

El también conocido como el Hermano Toby fue recibido entre aplausos y ovaciones por millares de participantes en el Culto de Nochebuena. "¡Que viva el Hermano Toby!", gritaban los concurrentes mientras el líder bautista caminaba lentamente y levantaba las manos entre la multitud.

Su hijo, el pastor Toby Jr., le dio la bienvenida y con sonrisas agradecía las muestras de afecto de los miles de fieles que colmaron el Tabernáculo Central, en la colonia Escalón.

"Yo sé en Quién he creído", declaró con énfasis el Hermano Toby al relatar cómo mantuvo la fe tras sufrir un accidente cardiovascular o derrame cerebral causado por la hipertensión arterial y debió sortear otros padecimientos conexos desde el 20 de octubre pasado.

"He aprendido la lección: que el hombre, sin Dios, no es nada, aunque tenga todo el oro del mundo", reflexionó.

"Yo nunca pensé que algo así podía pasarme a mí. Nunca me imaginé que me iba a despertar con un gigante enfrente y cuando lo hice, yo ya era una persona completamente fuera de sí", explicó el pastor.

Pero en seguida dijo que nunca perdió la fe y que en dos ocasiones "retó" a Dios para que se lo llevara; pero que lo hiciera de manera "suave", así como dice la pieza clásica de Vicky Carr, "Matándome suavemente con tu canción".

Lo pidió de esa manera, explicó, pues "no merezco terminar ahí, no, me niego a terminar en silla, sin la vista, sin ver, sin caminar, porque esto es difícil y duro".

"Yo le dije: toda mi familia te ha servido, todos mis hijos estudiaron teología y ¿no me vas a tomar en cuenta?, no me gusta que mis hijos me vean arrastrándome por la casa, ellos te han servido desde los 5 años le dije... todo esto ha sido duro; pero sin embargo, seguimos", declaró ya con un semblante recuperado.

Dura prueba

De hecho, perdió el habla, no podía caminar y no podía valerse por sí mismo , algo que se propuso recuperar cada día imponiéndose metas.

Añadió que al despertar había que comenzar a darle gracias a Dios, que son las opciones que le brindó.

Aseguró que las intervenciones que le realizaron fueron de alto riesgo, cirugía en la cual tuvieron que abrir su cráneo y la ejecución de exámenes rigurosos para que todo saliera bien.

"Me llevaron a cuidados intensivos sin saber el futuro. Me acuerdo que agarraban los pedacitos de cráneo con los dedos", detalló el pastor.

Aseguró que lo bueno de toda esta experiencia, que él llamó entre risas como "la crisis de Neuro", que se puede tener todo el oro del mundo; pero si Él no quiere, hasta ahí llegamos".

De acuerdo con el hermano Toby, toda esta experiencia ha sido como luchar con un gigante, la cual cataloga con lo peor de la crisis de su vida. Detalló que una de las cosas más difíciles ha sido vencer el pánico, ese miedo en el que entró de poder verse más afectado o que algún otro coágulo se le formara en el cerebro.

"La fe mueve montañas, la fe de todos ustedes me ha hecho vivir a mí, les agradezco todas sus oraciones que estoy seguro que han entrado hasta el altar del Señor", reiteró con emoción ante la nutrida congregación.

De acuerdo con López, le pidió a Dios una recuperación completa para seguirle sirviendo.

"No vamos a parar todavía por eso. Esta ha sido una de las mejores escuelas de humildad que he tenido en mi vida... Vamos a seguir ganando almas si Él me permite recuperarme totalmente y el próximo diciembre de 2013 otra cosa será para el Tabernáculo", puntualizó el pastor general.

Luego de ser ovacionado, se dirigió a sus hermanos en la fe, agradeciéndoles por ser "un roble de oraciones sinceras" para su recuperación y por llevar en su pecho un listón verde en señal de esperanza por su regreso al Tabernáculo Bautista.