Espectáculo de luces llenó de color el cielo capitalino

La tradición se cumplió. Son ya 21 años que se impulsa esta actividad que para muchos, marca el inicio de la época navideña

Campero ilumina el cielo capitalino

Entre alegría y entusiasmo la cadena de restaurantes realizó su XXI show de fuegos artificiales denominado "La Noche de los Deseos" para darle así inicio a la época navideña.

Ver en Media Center >

Millares de capitalinos esperaban ayer que el sol se ocultara. Las cercanías del estadio Cuscatlán y muchas otras calles estaban abarrotadas de vehículos en los que familias enteras esperaban. Todos sabían que la oscuridad de la noche sería el telón de fondo para el tradicional espectáculo de fuegos artificiales que cada año, en diciembre, Pollo Campero regala a los capitalinos.

Dentro del Estadio Cuscatlán hubo un espectáculo previo para quienes se encontraban en el sitio. Juegos, danza y música se combinaron para brindar alegría previa a los asistentes.

Artistas nacionales, el show del Pollito y su Team Campero, el ballet de Nene de Roeder, Angel & Kris, se encargaron de entretener al público por cerca de dos horas.

Adultos, jóvenes y niños aplaudieron a cada uno de los artistas. Muchos repetían las melodías interpretadas y los más pequeños presenciaban entusiasmados al Pollito y sus acompañantes.

Noche mágica

La de ayer fue la vigésima primera edición del espectáculo de pirotécnicos que organiza la cadena de restaurantes, y que cada año atrae a más personas.

"Para nosotros significa el inicio de la temporada navideña," expresó Carlos Martínez, quien con sus dos hijos llegó desde temprano para presenciar los pirotécnicos.

El show arrancó puntual y en él se apreciaron más de 2 mil 500 luces, que además de iluminar la noche, hicieron brillar de emoción los ojos de millares de salvadoreños, quienes desde distintos puntos de la capital y otras zonas del país, se movilizaron para presenciar este evento singular.

El cielo fue decorado con diversas formas luminosas, que sorprendieron a los espectadores, e incluso provocaron que transeúntes y automovilistas se detuvieran para disfrutar.

Desde las ventanas de viviendas y edificios cercanos, de las calles y aceras, millares de ciudadanos apreciaban el espectáculo.

Niños y adultos sonreían y señalaban las diferentes formaciones de luces. Abundaron los aplausos.

La presencia policial en el sector fue notoria y aunque varias calles se congestionaron, pocas fueron las protestas. La mayoría estaba pendiente de las Luces Campero, como es conocido el espectáculo.

"Vine desde mediodía, después es difícil llegar", comentaba una madre de familia que esperaba con sus hijos en la Autopista Sur, a unas tres cuadras del estadio, para presenciar las luces.

Fue una ocasión que también aprovecharon muchos vendedores para ofrecer refresco, pan, café o pupusas en las calles.

Durante media hora, la atención estuvo enfocada en el cielo, sobre el estadio Cuscatlán.

Las formaciones caprichosas que se hacían con los fuegos artificiales variaban en forma e intensidad, arrancando aplausos y gritos de los asistentes.

En calles cercanas al estadio Cuscatlán, grupos familiares se unían. Muchos padres de familia cargaban en sus hombros a los más pequeños para que vieran mejor las luces.

"Qué preciosidad, creo que hemos tenido el mejor de los espectáculos. Gracias a Pollo Campero por impresionarnos una vez más", externó René Martínez, quién llegó desde el Reparto Los Héroes.

Juan González estaba entusiasmado. Comentaba que viajó con otros parientes desde Usulután para presenciar por primera vez esta actividad.

"Varios años hemos querido venir. Hoy nos organizamos y alquilamos un microbús", comentaba entusiasmado, al indicar que dormiría en casa de familiares para llevar a sus hijos a las diferentes actividades programadas para hoy, en el inicio de las Noches de Compras.

Al finalizar los juegos pirotécnicos, las familias se disponían a retirarse. Gran parte prefería caminar, otros esperaban que el tráfico se normalizara para emprender la marcha a sus hogares. No hubo desórdenes ni desesperación. Más bien, la mayoría continuaba comentando el espectáculo.

"Pollo Campero da un regalo a todos. Es bueno que las empresas hagan estas cosas que nos ayudan a olvidar por unos momentos tantos problemas", indicaba Laura Rodríguez, mientras se dirigía a su vivienda. A su lado, su hijo de 5 años.