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Piden a Salud investigar padecimientos renales

Dicen que en últimos dos años enfermaron y murieron, al menos, una docena de habitantes

Francisco Torres comunidades@elsalvador.com Miércoles, 28 de Noviembre de 2012

MORAZÁN. José Isabel Vásquez murió en el mes de marzo, a los 60 años; cuatro meses antes le habían diagnosticaron insuficiencia renal en un estado avanzado. Él se negó a que le hicieran diálisis porque vio el sufrimiento que le causó por años ese procedimiento a Marcos Iglesias, su vecino, quien murió unos meses antes que él.

Hace unas semanas una mujer, con indicios de tener problemas renales, tuvo un parto donde su bebé nació muerto.

Esos son solo algunas de las historias que están a flor en tres comunidades morazánicas, donde los lugareños resiente la falta de apoyo para estudiar qué es lo que ha provocando, en los últimos dos años, una alza en casos de insuficiencia renal.

Francisco Flores, un habitante del cantón El Rodeo, dice que solo en esa comunidad han muerto unas doce personas por ese padecimiento en los últimos dos años.

Tres cantones

La alza de casos de insuficiencia renal es algo que se viene registrando en los últimos dos años en los cantones El Rodeo, del municipio de Sensembra; San Francisquito, de San Francisco Gotera; y La Cruz, de Yamabal.

Las tres comunidades son vecinas y entre todas albergan unas 750 familias.

Leonardo Flores, otro habitante del cantón El Rodeo, sospecha que lo que les está provocando estos problemas de salud es el agua que usan para el consumo diario.

Usan el agua de un sistema que fue construido hace más de 50 años y al que nunca le han cambiado la tubería galvanizada.

Para Isabel Amaya (hombre), infiere que el problema se debe a que el agua que no es clorada.

Se trata de una caja que construyeron en torno a un nacimiento de agua y de ahí beben la mayoría de pobladores de El Rodeo. No tienen otra opción.

El pastor de una iglesia evangélica local, Balmore Alvarado, dice que ha hecho algunos esfuerzos para tratar de que las autoridades de Salud se interesen en el caso y lleguen hasta la comunidad para examinar a las personas, y haga una investigación respecto a las causas.

Sin embargo, hasta hoy no ha tenido respuestas.

A Alvarado lo que más le preocupa es que muchos residentes estén enfermos y aún no lo sepan, "si los casos se descubren se les puede dar tratamiento", dice.

El evangélico agrega que solo en este año ha tenido que enterrar a tres miembros de su congregación.

Los entrevistados coinciden en que nadie les presta atención debido a que se trata de comunidades que aparecen en el mapa de pobreza extrema que maneja el ejecutivo.

El Diario de Hoy trató de obtener datos oficiales del Ministerio de Salud, en la región oriental, pero es difícil obtenerla en esta zona del país.

En los tres poblados temen que las muertes sigan dejando huérfanos, como Santos Digno Vigil, que dejó tres hijos de entre tres y ocho años en la orfandad y desamparo.