Huizúcar apuesta por desarrollo a través del turismo nocturno

Alcaldía e iglesia apoyan el arte y la música para alejar a los jóvenes de la delincuencia

Juan Pérez Cárcamo elabora artesanías que luego vende en la feria. Foto EDH / Evelyn Chacón

Huizúcar y su encanto nocturno apuestan por el turismo para llevar desarrollo a sus pobladores.

Sus pasos en esta faena han avanzado acompañados de la Policía de Turismo (Politur), quien lleva al pueblo a cientos de salvadoreños y extranjeros para que conozcan el municipio. Como muestra de este esfuerzo, el 13 de noviembre pasado en el pueblo hubo fiesta para agasajar a los invitados al turismo nocturno.

La banda musical del municipio, integrada por unos 100 jóvenes, le puso el ritmo a la fiesta. Además hubo otro grupo musical que animó la noche.

Ramón Contreras, encargado de la banda musical de Huizúcar, explicó que el grupo es resultado de la iniciativa del alcalde Moisés Amílcar Tamacas y fue creada para prevenir la delincuencia.

"Los jóvenes se incorporan a la Escuela de Arte Municipal y para ellos es un privilegio estar ahí. Todos los jóvenes de la banda están estudiando y tienen notas excelentes. La alcaldía los apoya a ellos con el estudio", explicó Contreras.

El alcalde Tamacas expuso que el turismo nocturno está dentro de su proyecto de desarrollo económico local.

"Como gobierno local queremos promover emprendedurismo. Que nuestra población produzca, que tenga gastronomía y produzca artesanías, que trabajen el bambú, madera y moro. También presentamos al visitante nuestro proyecto de prevención a la delincuencia a través de la escuela de artes", expuso el edil.

Tamacas invitó a visitar el pueblo cualquier día. A partir de enero planean impulsar los festivales gastronómicos los fines de semana.

"La idea es promover Huizúcar. Es un pueblo que está a nueve kilómetros al sur de la capital. Era un pueblo que antes no se conocía y es un lugar fresco. Queremos que el inversionista venga y quiera invertir", dijo Tamacas.

La municipalidad también planea comprar un terreno cerca del río Huiza y la cascada para hacer un complejo turístico.

Juan Pérez Cárcamo es uno de los que participa en la feria de Huizúcar. "Yo soy el único artesano que trabajo en esto (adornos de bambú y moro). Hago estas cositas para entretenerme y ganar. También tenemos vino de flor de Jamaica", explicó Pérez a sus potenciales clientes.

Este municipio tranquilo, de clima agradable y algunas calles empedradas e inclinadas, tiene entre sus riquezas un templo colonial estilo barroco, que tiene 227 años de antigüedad. Sus paredes de adobe miden 1.40 metros de ancho.

San Miguel Arcángel es el patrono del pueblo, su imagen está en la parte central de un altar de madera tallada.

José Luis Girón explica que un carpintero del pueblo trabajó en la restauración de algunos altares de templo.

"Él enseña la carpintería a jóvenes y restaura los altares barrocos con su diseño original, con madera de conacaste o laurel", explicó Girón.

Los jóvenes también aprenden a elaborar máscaras de madera, las cuales son vendidas en las ferias del turismo nocturno.

"Son quehaceres para mantenernos distraídos, por eso nos hemos metido a lo que es el arte, a trabajar máscaras", comentó el joven.

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