Suchitoto, al rescate de sus tradiciones

En la comunidad El Barío, cantón Las Américas, y en la Escuela Taller de Suchitoto, decenas de jóvenes aprenden los procesos artesanales que usaban sus antepasados

Suchitoto al rescate de sus tradiciones

En la comunidad El Barío, cantón Las Américas, y en la Escuela Taller de Suchitoto, decenas de jóvenes aprenden los procesos artesanales que usaban sus antepasados.

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CUSCATLÁN. Son más de 60 jóvenes de ll comunidades como el Barío, Las Américas, Copapayo, La Cruz, El Papaturro y otras, los que están replicando las técnicas artesanales utilizadas por sus abuelos de Suchitoto, para elaborar diferentes productos.

De acuerdo con María Eugenia Aguilar, directora del Instituto para el Rescate Ancestral Indígena Salvadoreño (Rais), el proyecto inició en el mes de mayo con el apoyo de la Asociación Progreso y la Fundación Interamericana.

"Nosotros como RAIS trabajamos desde la identidad ancestral, vamos a las comunidades recuperamos todo el conocimiento de los abuelos y abuelas, que son un eje primordial en el trabajo. Se hacen talleres participativos y los abuelos colaboran con los jóvenes. Ellos van transmitiendo toda su sabiduría, y conocimiento y se devuelve a la comunidad", explicó Aguilar.

La directora explica que en ese proceso salen todas las formas de vida de la comunidad, como los cultivos, la alimentación, el arte, y sus diversas formas de vida.

Todo eso lo van sistematizando y produciendo; de esa forma, lo que ellos llaman iniciativas etno culturales, y que parten del saber local, se van consensuando entre la misma comunidad.

Comenta que parte de la sabiduría de los abuelos, gracias a la biodiversidad del lugar, era el tejido con tipos de fibras como la palma. Con este material, los antepasados se encargaban de hacer unas trenzas que iban a dejar a Tenancingo, donde se utilizaba para elaborar sombreros y otros productos.

Con este mismo material, los estudiantes que llegan a los centros escolares El Barío, Las Américas y la Escuela Taller de Suchitoto, hacen bolsos porta lápices, pantallas de lámparas, cestos y otros artículos artesanales.

Aparte de la palma, en estos talleres se ha tratado de aprovechar los recursos de la zona, extrayendo tule de agua, el zacate vetiver y la ninfa del lago de Suchitlán, la cual para los pescadores puede ser una maleza, pero los nuevos artesanos la aprovechan al máximo para hacer desde lámparas, bolsos, adornos, y hasta muebles.

Asimismo, en los talleres se trabaja con madera reciclada y con productos del bosque, especialmente los bejucos, que ancestralmente se utilizaban para hacer carretas, amarrar las vigas de las casas. Destacan los conocidos como "chupamiel," y el "pie de venado."

Todo eso se está utilizando para hacer una línea de muebles y lámparas que son decorada con mosaicos de dibujos hechos por los abuelos, en los que están plasmados personajes como los "malaguas" y los "carbungos", que según las leyendas eran unos espíritus que viajaban en el aire.

Dentro de las técnicas aplicadas, a los estudiantes de los primeros años de bachilleratos se les enseña a tejer con el telar de cinturas, que es algo que les entusiasma.

Para Félix Alvarenga, estudiante de primer año de centro Escolar El Barío, ha sido todo un reto aprender el proceso mencionado.

Recuerda que lo primero que hizo fue una manta, y comenta que ahora ya se atreve a hacer bufandas y manteles que fueron exhibidos en el Centro de Arte por la Paz, y la alcaldía del municipio.

"Me gustaría tener algún taller después, o dar clases a otros para que esto no se vaya perdiendo, y así también poder ganar un dinerito", dijo Alvarenga.

Félix, quién también se encuentra en el taller de joyería artesanal, dijo que también dedican un día de la semana para recolectar semillas de pito, maíz, frijol, ojo de venado.

Estas se limpian y perforan para hacer atractivos collares que son vendidos entre los compañeros o en algunas ferias en las que participan.

"Todos estos jóvenes están bien entusiasmados trabajando estas iniciativas, y la idea es hacer micro empresas con ellos", afirmó Aguilar.

Dentro de la investigación hecha por RAIS, también descubrieron que los antepasados en le época pre hispánica pintaban con plantas nativas como el mashaste, de donde extraían un colorante rojo, esta especie es utilizada en otro de sus talleres para lo mismo.

El proyecto contempla la capacitación de guías turísticos y el rescate de la gastronomía tradicional.

La institución ha hecho toda una investigación de los platillos que van más allá de las pupusas.