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Hurtan el hierro de columpios y cercas en parques migueleños

Alcaldía asegura que hurtos de objetos de metal son constantes

Francisco Torres comunidades@eldiariodehoy.com Miércoles, 19 de Septiembre de 2012

SAN MIGUEL. Javier, de 5 años, ya no tiene donde jugar. Los columpios pequeños que había en el parque cercano a su casa, en urbanización Jerusalén, fueron hurtados hace varios días.

En el parque de esa comunidad, además de haber hurtado los juegos de columpios pequeños, ya empezaron a llevarse parte de un juego similar, pero para niños más grandes y el aro del tablero de la cancha de baloncesto.

Los vecinos dijeron que el hurto se produjo hace dos semanas y que sospechan que ocurrió por la noche, porque nadie se percató.

Una lugareña que se identificó como Martha, dijo que esperan que la municipalidad reponga pronto los juegos hurtados, para que los niños se diviertan.

Alexander Villatoro, jefe de la unidad de Parques y Jardines de la municipalidad migueleña, sospecha que detrás de estos hechos están quienes se dedican a recolectar chatarra para vender.

Villatoro da cuenta del hurto casi total de la reja que estaba en los jardines de un pequeño redondel situado en entre los barrios El Calvario y Concepción, en la avenida José Simeón Cañas.

Lo mismo pasó en una pequeña zona verde que está en el sector conocido como El Triángulo, donde también se robaron la reja.

Recientemente, El Diario de Hoy publicó que las puertas de la vieja estación del tren fueron hurtadas y la comuna debe reponer cada mes, al menos 15 tapas metálicas que son hurtadas de los tragantes.

Villatoro señala que pronto retirarán varios juegos del Parque Infantil, situado en el centro migueleño, porque les han quitado algunas piezas.

"Cuando los dañan, lo que hacemos es retirarlos para que no vaya a haber lesionados", dijo.

No tiene registros de cuántos hurtos han sufrido y tampoco puede calcular el valor económico de éstos.

El Diario de Hoy solicitó hace más de un mes la cifra de hechos similares que reporta la Policía Nacional Civil, pero no hay acceso a la información.

También se trató de conocer cuáles son los controles que ponen en su negocio quienes compran chatarra, pero no tienen ninguno, según dijeron personas dedicadas a ese negocio.