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Un asilo de Santa Ana atiende con saldo rojo

b No recauda ni tercera parte del dinero que necesita

Cristian Díaz comunidades@eldiariodehoy.com Viernes, 3 de Agosto de 2012

SANTA ANA. Hay poetas, sastres, cantantes, albañiles y hasta quienes no recuerdan su nombre, y menos el oficio que desempeñaban cuando eran jóvenes.

Todos están internados en el asilo San José, al norponiente de la ciudad. Este fue fundado por la congregación salesiana en 1975, dijo la encargada del lugar, Patricia de Funes.

Desde principios de la década pasada el lugar es administrado por la parroquia María Auxiliadora.

A pesar de que los 25 internos, todos hombres, reciben sus tres tiempos de comida, la situación económica para el lugar no es fácil.

Funes dijo que solo la alcaldía santaneca les colabora con $300 mensuales. A esa entidad se suma otro grupo de altruistas que lo hacen de forma esporádica.

Es por eso que el asilo opera con saldos rojos, ya que para funcionar normalmente requieren de $3,000 cada mes.

Pero apenas logran recolectar de las colaboraciones $980 mensuales que resultan insuficientes para atender a las personas mayores.

"Cada semana gastamos $140 en verduras, lácteos, carnes y embutidos (entre otros productos) para la alimentación de los ancianos. Mientras que en artículos varios, como detergente, jabón y desinfectantes, son $200 al mes", dijo.

A eso le suman 200 dólares que deben de cancelar por servicios básicos como energía eléctrica y agua potable.

El pago de los cinco empleados es absorbido directamente por la parroquia.

Por ello, la encargada del lugar pidió la colaboración de personas altruistas para la recaudación de fondos que ayuden al asilo.

Las personas que deseen colaborar pueden llamar al número telefónico 2441-3053.

De los 25 internos, 21 de ellos no pagan por estar en el asilo, los otros dan un aporte.

"Hay ancianos que ellos solos se han venido a ingresar porque sus hijos los han sacado (de las casas) y los han golpeado. Otros no quieren saber de ellos", dijo de Funes.

Agregó que entre otras necesidades también está la de contar con un vehículo para transportar a los ancianos al hospital cuando se enferman.

El menor de los internos tiene 78 años y el mayor, 95. Esta última edad es la que tiene Gilberto de los Ángeles Vásquez quien llegó al lugar en 1985.

Sin su pierna derecha, don Gilberto, al igual que el resto de internos, es ajeno a las preocupaciones que pasan los administradores del lugar para darles un techo digno.