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Empresarios de El Congo buscan atraer a turistas

Es una ruta turística donde los empresarios han invertido para mejorar oferta

Cristian Díaz comunidades@eldiariodehoy.com Domingo, 22 de Julio de 2012

SANTA ANA. Los esfuerzos independientes que el empresario Marco Ramírez inició hace 12 años comienzan a tener sus resultados en el Lago de Coatepeque, El Congo.

El congolés tiene un negocio a la orilla de este cuerpo de agua, donde ofrece el servicio de cabañas, restaurante, lanchas y jet ski, entre otros.

El empresario reconoció que no ha sido fácil, porque para estar al nivel de las exigencias de los turistas, ha tenido que realizar una fuerte inversión para la adecuación de su negocio. Sólo en los últimos tres años invirtió $150 mil.

Son 12 negocios los que integran el Comité Turístico del Lago de Coatepeque.

Ellos, a su vez, forman parte de la Ruta de El Tabudo, que fue lanzada el año pasado con el apoyo de la alcaldía de El Congo, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype).

"La idea es fomentar el turismo en la zona y de esa forma generar más fuentes de empleo, dado que el turismo se está convirtiendo en una pieza fundamental para el desarrollo de los pueblos", dijo el propietario del Restaurante Rancho Alegre.

Aunque no existe una cifra de los turistas que llegan al lago, el empresario dijo que sólo en su negocio atiende cada semana a 1,700 personas, entre nacionales y extranjeros.

La ruta es impulsada por la iniciativa "Un pueblo, un producto", realizada por el JICA.

La oficial del programa, María Alvarado, expresó que JICA envía a Japón a los técnicos que impulsan este movimiento en el país, para que sean capacitados en diferentes rubros.

A su regreso a El Salvador, deben de trabajar para la organización comunitaria, donde se destacan los productos potenciales de cada lugar.

Para el caso, fue el Lago de Coatepeque, que, incluso, participó en un concurso de las nuevas maravillas del mundo.

Pero la ruta, además, comprende un recorrido por el casco urbano de la ciudad, el templo católico, restaurantes, miradores, merenderos y fruterías, entre otros rubros.

"Estos esfuerzos turísticos nos parecen sumamente valiosos porque están creciendo y desarrollándose", dijo Alvarado.

La Asociación Cooperativa de Producción Agropecuaria y Cafetalera Los Pinos también se ha integrado a la ruta.

Su presidente, José Gómez, explicó que comenzaron a buscar nuevas alternativas para generar ingreso hace tres años, luego que los precios del café sufrieran una caída y las cosechas no fueran las mejores.

La cooperativa ofreció en un inicio recorridos en parte de las 400 manzanas de café que tiene, muchas de ellas, próximas al Lago de Coatepeque. Sin embargo, ahora se están diversificando, pues brindan atención de restaurantes, miradores y están construyendo un auditorio para realizar congresos.

"El turismo fue una alternativa que tuvimos durante los tiempos malos", dijo el presidente de la cooperativa, que tiene 32 años de existir.

Aunque la ruta fue lanzada el año pasado, Conamype aún está realizando una identificación de la cadena turística, que está integrada por restaurantes, productores y pequeños empresarios.

No hay un tiempo establecido de cuánto podría tardar desarrollar una iniciativa turística, pues, de acuerdo a Conamype, el movimiento "un pueblo, un producto" es a largo plazo.

Son cinco asociaciones las que están comprometidas con este proyecto turístico.

Entre ellas está el Comité de Turismo del Lago de Coatepeque, la Asociación de Empresarios de la Autopista de El Congo, la Cooperativa Los Pinos, la Asociación de Productos de Jocotes y Hortalizas y la Asociación del Ojushte.

La ruta recibe el nombre de una leyenda que narra que un hombre se subía a las embarcaciones de los pescadores. Quienes le tenían miedo, no lograban pescar durante sus faenas.