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Demandan detener tala de árboles en el bosque Santo Tomás
Desde hace más de una década El bosque es deforestado de manera indiscriminada, sin que las autoridades correspondientes verifiquen si se hace acorde a la Ley. Ni la alcaldía ni el MAG ni el MARN investigan la tala
El bosque del caserío el Changuito del cantón Nuevo Edén en San Luis Talpa, departamento de La Paz, es ahora tan solo el 30 % de lo que era hace una década. Los vecinos ven con tristeza cómo el paisaje va cambiando constantemente.
El terreno pertenece a la cooperativa Santo Tomás, que se formó en 1979 como resultado de la reforma agraria; pero sus miembros se han dedicado a alquilar las tierras para el cultivo de caña.
La extensión exacta del terreno no fue proporcionada, pero los habitantes aseguran que hasta la fecha rondará unas 80 manzanas. "Poco a poco se han ido quemando el bosque, incluso han traído hasta maquinaria para cortar los árboles grandes", expresa María Félix López, oriunda del Nuevo Edén.
María explica que desde hace unos tres meses la tala se ha intensificado en la zona, incluso hizo una denunció a la Policía a través del Sistema de Emergencia 911.
A pesar de que la Policía Nacional Civil cuenta con la Unidad de Medio Ambiente, su rol no ha sido aplicado como se esperaba, expresan los demandantes. "En ese momento pararon (las máquinas), pero ahora poco a poco van cortando, y nos comentan otras personas que hasta les echan cosas (veneno) a la raíz del árbol para que se sequen y después cortarlos. (Para que) así no los puedan demandar", comentó López.
José Luis Escobar, presidente de la cooperativa Santo Tomás, negó que sus arrendatarios talaran los árboles, pero sí confirmó que siembran caña en el lugar.
"Quienes talan los palos (árboles) son la misma gente de la comunidad, porque de ahí sacan leña y también madera", explicó Escobar.
Además insistió en que en el bosque no hay árboles grandes, solo de tamaño pequeño y que no necesariamente los tienen que talar para sembrar la caña.
Entre las especies que hay en el lugar están los árboles popularmente conocidos como: voladores, polvo de queso, ojushte y cedro.
El bosque también es el hábitat de animales como loras, pericos, venados, cusucos y pichiches.
La oficina forestal del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) informó que, hasta la fecha, no tenían denuncia de tala ilegal en dicho sitio, motivo por el cual no pueden proceder a verificar los hechos in situ como querrían los quejosos.
Sin embargo, aclararon que para poder talar árboles, los interesados deberán proceder a tramitar un permiso tanto al MAG como a la alcaldía del municipio. No obstante, en la mayoría de los casos, la población no realiza estos trámites.
"Muchas veces la gente prefiere pagar una multa, que solicitar el permiso. Pero si sobrepasan siete árboles en unas 10 o 20 manzanas, ya se convierte en un delito ambiental", explicó Julio Alberto Olano, encargado de dicho departamento.
Quienes infringen la ley pueden ser sancionados con una multa que va desde los dos hasta los 10 salarios mínimos.
La alcaldía de San Luis Talpa conoce el malestar de los pobladores del caserío. La encargada de la unidad de medio ambiente de la alcaldía, Yamileth González, declaró que están al tanto de la situación, pero "el caso está en manos del MAG".
"El año pasado pudimos visitar el lugar y, efectivamente, están talando los árboles y no cuentan con el permiso correspondiente", afirmó.
Único pulmón verde
A pesar de que 112 kilómetros, de los 113.62 kilómetros que comprende todo el territorio de San Luis Talpa, es zona rural, la comuna no cuenta con una ordenanza reguladora de tala de árboles.
"Estamos trabajando en la elaboración de la ordenanza porque no la tenemos", agregó González.
El bosque Santo Tomás representa uno de los pocos espacios naturales al interior del país que, a la vez, brinda a los habitantes una zona de esparcimiento y recreación con miras a mejorar las condiciones de vida de los lugareños.
De igual forma, es considerado como un potencial atractivo turístico que conllevaría al desarrollo del turismo rural, así como una fuente de trabajo para los lugareños.
El Salvador tiene solamente 9,531 hectáreas de bosque en todo el territorio nacional. Cuando en 1998 se contabilizaban 12,982 hectáreas.
La mayor extensión de estos bosques se encuentra en los departamentos de La Paz, San Vicente y Usulután, siendo los mejores representantes de estos tipos de bosques los que se encuentran en las Áreas Naturales Protegidas Escuintla la Paz, Nancuchiname, Usulután y Normandía en Usulután, según datos proporcionados por el biólogo Vladlen Henríquez. La única norma que protege los bosques en el país es la Ley del Medio Ambiente aprobada en 1998; pero sin una ordenanza municipal que regule la tala, el bosque seguirá desapareciendo.

