Palomas dañan la fachada de l a Catedral en Santa Ana

Exposición prolongada de excremento genera deterioro en templo

Expertos consideran que para solucionar el problema de estas aves se necesita una inversión de $50 mil. Foto EDH / Cristian Díaz

SANTA ANA. Las cientos de palomas que a diario llegan al atrio y la fachada de la Catedral representa un atractivo para las personas que, incluso, compran comida para darles a estas aves.

Pero lo que no saben es que, de forma indirecta, contribuyen a que la infraestructura del templo se dañe, lo que contrasta con los esfuerzos de restauración que realiza la Asociación Pro Restauración Catedral de Santa Ana.

Su presidente ejecutivo, Daniel Calderón, expresó que están preocupados por los daños que esta "plaga" está generando a esta iglesia.

"Las palomas son una seria amenaza para la infraestructura de la Catedral por el excremento, la tierra que se adhiere a ella y por el desprendimiento de materiales. Realmente es un gran deterioro para las superficies verticales de la fachada, principalmente", dijo Calderón.

Este problema solo lo experimenta la Catedral a pesar de que en sus alrededores están otros edificios importantes que forman parte del Centro Histórico santaneco.

Calderón y un técnico de la Secretaría de Cultura de la Presidencia (Secultura), Rolando Polanco, coincidieron en que lo que genera que solo en la Catedral se de este problema es que las personas alimentan a las aves.

Con ello, dijeron, propician a que las palomas tengan alimentación y un hogar en la fachada de la infraestructura, donde, incluso, se reproducen, crecen y mueren.

"Por su cantidad, provocan manchas con su excremento. Al volar andan infectadas de microorganismos, afectando la salud de las mismas personas. Si uno las ve de cerca andan unos grandes pulgones", dijo el arquitecto.

Agregó que lo más grave es la acumulación de excremento y el mal olor que eso genera.

"El excremento contiene ácidos (gástricos) que se diluyen con la lluvia y penetran las paredes. Son tan fuertes que comienzan a hacer una descomposición de materiales. Un repello que está sometido permanentemente a sedimentación de excremento se va descomponiendo", indicó Polanco.

A eso se suma que las mismas heces generan obstrucciones en los canales del templo, provocando a la larga filtraciones de agua.

Las acciones que han hecho para erradicar este problema no han sido muchas. En algún tiempo se han soltado aves de rapiña para tratar de minimizar la cantidad de palomas en la Catedral.

Por hoy, lo único que ha hecho la asociación fue la compra, en marzo de este año, de una hidrolavadora para tratar de mantener limpias las zonas donde principalmente defecan las palomas.

Pero el arquitecto reconoció que hay áreas donde no tan fácilmente se llega por el mismo estilo del templo.

Una de los planteamientos que realizó el presidente de la asociación es colocar una especie de malla en la parte alta del templo con el fin de que las palomas ya no tengan acceso a la fachada. Pero esa inversión supone contar con 50 mil dólares, en promedio.

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