Las calles de la capital se gozan más en bicicleta

b Un grupo de ciclistas se reúne los jueves por la noche

Los ciclistas pretenden generar conciencia entre los automovilistas sobre sus derechos en la vía. Foto EDH / OMAR CARBONERO

Las reglas son claras. No hay tiempos. Mucho menos persecuciones. Y para ello, la noche es complaciente y una leve brisa refresca antes de partir. Miradas curiosas se enfocan en un grupo peculiar de personas que, casi por instinto, transpiran pasión en cada metro del recorrido. Pedalear es cuestión de actitud y de enfoque, y mantener el equilibrio algo que jamás se olvida.

Carlos Guzmán creyó que el ciclismo es solo para profesionales y abandonó su bicicleta de montaña en una vieja bodega de su vivienda en San Vicente. Cuando se enteró de la iniciativa de los recorridos nocturnos de Ciclistas Urbanos, se dispuso a engrasar de nuevo las viejas cadenas oxidadas y comenzó a viajar con entusiasmo jueves a jueves a San Salvador. Lo vio como una posibilidad para ponerse a prueba, pero, sobre todo de ganar en salud, perder estrés y dejar atrás el sedentarismo.

"Practicar ciclismo es algo único y reconfortante, uno mismo se pone retos y metas, eso ayuda a definir tu carácter", analiza casi con filosofía, Guzmán. Él, junto con otros dos jóvenes, forma parte del equipo ciclístico "Grupeto" que con entusiasmo y disciplina practica este deporte hasta los fines de semana tanto en montaña, como en ruta.

El parqueo de una gasolinera ubicada en la esquina del bulevar Constitución y alameda Juan Pablo II, es el centro de reunión. Desde las 7:00 de la noche muchas personas arriban con sus bicicletas. Se hacen nuevos amigos, se saluda a los ya conocidos. Es el caso de la familia Hernández, que viaja desde Santa Tecla para emprender el recorrido. Padre, madre e hijos se conectan y se ponen un reto. "Hoy hacemos como mínimo cinco kilómetros", les dice, en tono de exhortación el padre. Nadie dice que no.

Dado que la actividad no tiene límites de edad y que cualquier bicicleta es bienvenida, el pequeño Kevin de apenas ocho años, descarga todas sus energías en el esfuerzo. Las dos llantas traseras más pequeñas parecen innecesarias. Acelera, corre, avanza. Para su edad, el ritmo es increíble. Su progenitor, José Hernández, lo escolta.

Enciende en su bicicleta una luz intermitente para avisar su presencia en la calle, mientras toda clase de vehículos deja una leve estela de viento. "En la bicicleta puedes volar, puedes ir tan rápido como quieras, solo hay que conocerse", afirma. Primera parada. A esperar el pelotón.

EN RUTA

En pocos minutos, más de 200 ciclistas han avanzado casi tres kilómetros. De lejos parecen una serpiente que se apega al carril derecho de la vía para seguir a su presa. Los más expertos y con bicicletas hechas de titanio, bajan con rapidez las pendientes mientras que los aficionados tienen que ir frenando casi todo el trayecto para evitar estrellarse contra el pavimento.

Algunos usan bicicletas de hasta ocho velocidades y hechas con materiales como titanio. El precio de estas oscila entre los mil y dos mil dólares. Otros optan por las clásicas, las "del pueblo".

Luis García es un panadero que desde las 5:00 de la mañana va y viene por todo Mejicanos. Pero las noches del jueves, le quita el enorme canasto a su vehículo y no se pierde las "cicleadas".

Entre todos los Ciclistas Urbanos ya es toda una celebridad, pero sobre todo un ejemplo a seguir.

"Si fuéramos conscientes de los beneficios de la bicicleta tendríamos una sociedad más saludable y con mejores niveles de convivencia, el uso del automóvil aísla a la gente, la mete en una burbuja", reflexiona García. Lo gracioso es que mientras el avanza no deja de pitar con su característico claxon. Todos ríen, lo saludan y siguen. Es la de no parar.

La idea de los recorridos nocturnos por San Salvador se gestionó en marzo del presente año, a raíz de varios accidentes en donde muchos ciclistas salieron lesionados por la falta de una cultura vial que, según Iván Carranza, uno de los organizadores, consiste en incluir al ciclista como parte del transporte de las ciudades y para ello es importarte "darle derecho de vía" y no verlo como un obstáculo.

"Un busero o un conductor debe de entender que si lleva a un ciclista adelante, hay que seguirlo, pero acá se acostumbra a pitarle y, en el peor de los casos a echarle el vehículo encima", explicó.

Carranza recordó que con el paso del tiempo, los salvadoreños se verán obligados a optar por la bicicleta, ya que el costo de los combustibles determinará la forma en la que se concibe el transporte.

"La autoridades viales deben de comenzar a preparar las ciudades para los ciclistas, se necesitan carriles exclusivos y eliminar obstáculos", consideró.

Algunos, temerarios o entusiasmados, se separan del pelotón y con sus luces intermitentes y ropa fluorescente se distinguen a lo lejos. Otros llegan exhaustos a la gasolinera. Punto y aparte.

A muchos les toca cambiar de la tracción humana por el motor de combustión para regresar a sus hogares. Las agujas del reloj están a punto de besarse para marcar la medianoche. No hay tristeza. Quizá más de algún dolor de piernas. De todos modos vendrán otros jueves. Una semana se va rápido, sobre todo si se vive "bicicleteando".