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Instituciones arrastran al país en Índice de Competitividad

El Salvador subió cuatro posiciones en el ranking de competitividad 2013-2014. Llegó al 97

Karen Molina negocios@eldiariodehoy.com Miércoles, 4 de Septiembre de 2013

La institucionalidad del país sigue siendo el talón de Aquiles del Gobierno, que a pesar de haber subido cuatro puntos en el último Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial (FEM) sigue "sin pasar el grado".

En general, El Salvador escaló de la posición 101 a la 97 en un universo de 148 países evaluados, pero entre el 1 y el 7 obtuvo una nota de 3.8, que es igual a la obtenida el año pasado.

Pero al revisar en detalle los ítems de los 12 pilares que el FEM estudia para obtener la calificación general es el de la institucionalidad en el que el país tiene las peores notas.

Por ejemplo, el país está en la posición 128 cuando se evalúa el favoritismo en las decisiones oficiales del Gobierno y se sitúa en la posición 136 cuando se habla de la transparencia gubernamental, un tema que esta administración ha convertido en su bandera política y propagandística.

Los costos que el crimen y la violencia generan a los empresarios ubican al país en la posición 142 y dan el penúltimo lugar, el 147, a la evaluación de la lucha contra el crimen organizado. Guatemala está en el último lugar.

A juicio del economista Rigoberto Monge, el Foro Económico Mundial nos ve como un país que tiene un grave funcionamiento de sus instituciones.

"Me ha dado escalofríos ver estas notas porque es algo cercano a la corrupción", dijo.

La independencia judicial y la confianza en los políticos están en la posición 105 y 104 respectivamente, dos notas que evidencian las constantes discusiones que han girado en torno a la Corte Suprema de Justicia y sus magistrados, así como el trabajo en la Asamblea Legislativa.

En otros pilares evaluados, el país tiene notas que oscilan entre el 60 y el 90. Son pocos los ítems en los que el país ha superado el puesto 50.

Entre esos pocos está la inflación. Según el ranking, El Salvador es el país número 1 que no tiene problemas de inflación, en parte porque el país está dolarizado y no hay una política monetaria que le permita al Gobierno crear más dinero.

También tiene buena nota (31) en el índice de suscripción de teléfonos móviles por habitante y en la capacidad del país para atraer talentos (49). Además tiene una buena puntuación (42) en el ítem del "gasto de las compañías en investigación y desarrollo".

El año pasado el país se situó en la posición 101 de entre una lista de 142 países evaluados. La institucionalidad también fue uno de sus principales problemas.

Durante la presentación del informe en Costa Rica, Lawrence Pratt, director del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS) de Incae Business School, reforzó que El Salvador tiene percepciones favorables en temas como la penetración de la telefonía celular, una baja inflación, orientación al cliente y apertura al comercio (bajos aranceles), pero que hay tareas pendientes como la poca transparencia pública, el desperdicio de recursos públicos y el costo del crimen y la violencia.

Además mencionó una baja tasa de ahorro nacional, necesidad de mejoras en la calidad de la educación, baja transferencia de tecnología, regulaciones a la Inversión Extranjera Directa (IED) y falta de disponibilidad de ingenieros y científicos.

No hay por qué alegrarse

Si bien el país subió cuatro peldaños en este nuevo ranking, esta "mejoría" no puede alegrar a nadie, dice la ANEP.

A juicio del director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada, El Salvador sigue en el grupo de países como Ghana, Tanzania o Mongolia, que no logran salir del subdesarrollo.

Para Jiménez, un logro sería que el país regresara a la posición 48 de la que gozaba en 2003. "Estábamos entre países como Chile, Finlandia y otros", comentó con añoranza. "No se puede decir que ha mejorado la competitividad", agregó el empresario.

Monge también comparte esa posición: "Hemos mejorado cuatro puntos, pero seguimos colocados en una posición poco favorable como para poder enviar un mensaje de país seguro y estable", dijo el economista.

En Centroamérica, Panamá continúa un año más en el segundo puesto de América Latina, en la posición 40. Costa Rica mejora y se ubica en el lugar 54, y Nicaragua sigue subiendo puestos hasta ocupar el 99. Honduras va en retroceso, pues pasó del puesto 90 al 111 y Guatemala también bajó del 83 al 86.

Pese a varios años de mejora general, los resultados de esta edición del Informe de Competitividad Global 2013-2014 muestran que la mayoría de los países de América Latina y el Caribe se estancó en el desempeño de su competitividad. continúa en la PÁGINA 00 r rr viene de la PÁGINA 00