Astaldi buscará de nuevo construir presa el Chaparral

Está participando en el proceso de precalificación de las empresas interesadas en la construcción

La planta asfáltica es parte de los activos que mantiene la firma italiana Astaldi en El Chaparral. FOTOS EDH / MARLON HERNÁNDEZ

A pesar de que la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (Cel) le pagó a la empresa de ingeniería Astaldi $108.5 millones para rescindir un contrato modalidad "llave en mano", la firma de capital italiano ya retiró las bases de precalificación para participar en una nueva licitación pública que busca concluir la construcción de la presa El Chaparral, ubicada sobre el río Torola, en la zona norte del país.

Así lo confirmó Rodolfo Cáceres, recién nombrado por la junta directiva de Cel como el gerente del millonario proyecto El Chaparral.

Bajo esta circunstancia, Astaldi aún mantiene dentro de la zona del proyecto una planta asfáltica y de concreto, activos por los que Cel no recibe ningún tributo, según confirmó El Diario de Hoy en una visita realizada ayer al plantel.

Durante una gira por el terreno, Cáceres consideró que a pesar del arreglo directo con Astaldi "por un problema en el margen derecho de la montaña", la compañía no tiene impedimentos jurídicos para participar en el proceso, aunque sí puede partir con ventaja debido a la experiencia en al ejecución del 25 % de la obra.

En este sentido, el funcionario visualizó que la compañía puede volver a utilizar la infraestructura, si en un dado caso se le adjudica la licitación o, en caso opuesto, puede cerrar un acuerdo de venta o de concesión con otra empresa y ganar más que el valor original de la inversión.

"Más allá del resultado de la licitación, Astaldi puede retirar las bases y formar parte del proceso. Luego se conocerá si presentará una oferta técnica y financiera", explicó Cáceres.

En la zona donde está "guardado" el equipo, se corroboró vigilancia privada, mientras que los ingenieros de Cel dentro de la zona de trabajos confirmaron que Astaldi envía todos los meses a un equipo de mantenimiento para evitar la depreciación y el deterioro de sus activos.

Además, cerca de la entrada principal de la central, Astaldi mantiene depositados cinco tractores, compactadoras y otros insumos, abandonados a mediados de 2010, indicó Cáceres.

"Astaldi nos ha dicho que le sale demasiado elevado, en función de costos, trasladar cada uno de los vehículos pesados y desmontar la infraestructura. Por eso lo han mantenido y prefieren pagar seguridad", agregó.

Por su parte, el presidente de Cel, Leopoldo Samour, admitió que debido al tipo de compromiso contractual entre la institución y Astaldi (en el cual no se aceptaron modificaciones sobre la marcha al precio pactado), la firma europea no realizó los estudios en la zona donde supuestamente se presentaron nuevas condiciones geológicas. Es acá donde al día de hoy la compañía de consultorías brasileña Intertechne ejecuta diversos sondeos.

Cáceres recordó como Astaldi "atrasó" la presentación de estudios sobre el otro punto de la presa y que antes de retirarse del país dejó planos topográficos que, según él, no correspondían con la realidad de la represa.

Acá hay un detalle importante: Astaldi quería modificar en 2009 la montaña para ampliar la distancia donde se aplicaría la lechada de concreto (mezcla de diversos materiales) e hipermeabilizar más la montaña, sin estudios que sustentaran esta posibilidad.

Según Cáceres, Astaldi buscó que Cel desembolsara una suma aproximada de $25 millones para ejecutar estos trabajos, algo que debido al contrato y a diferencias entre la institución y la empresa no se concretizó. ¿El resultado? La liquidación por mutuo acuerdo.

Samour, que llegó al proyecto en helicóptero y fue protegido durante su visita por varios guardaespaldas armados, descartó la posibilidad de mover el embalse y añadió que mantendrán obras realizadas por Astaldi, como el canal de desvío del río, la caja de máquinas, la ubicación de la turbina y los tubos de salida de agua desde el generador.

Incluso afirmó que están realizando "mínimas inversiones" en proteger dicha armazón de la corrosión o de otros condicionantes de desgaste, pero no reveló montos al respecto.

"La obra no está depreciada o desgastada, el constructor que contratemos podrá continuar con los trabajos y levantar la presa. Ese no es ningún problema para nosotros", sintetizó Samour.

Intertechne por 3 años

La firma brasileña contratada por Cel a un costo de $5.7 millones no solo se encargará de los sondeos que se realizan sobre la zona que no intervino Astaldi. También hará el diseño que, según Cel, es "detallado" y participará en la redacción de las bases finales de la licitación de la obra.

Mauricio GiamBastiani, ingeniero de Intertechne encargado de los monitoreos y estudios de suelo, afirmó que hay partes de la montaña que tienen niveles de fragmentación mínimos, los cuales no son indicios de que la zona no es la adecuada para construir la presa, de aproximadamente 200 metros sobre el nivel del mar.

"Ahorita hemos encontrado buenos niveles de impermeabilidad y algunos puntos donde es probable que la lecha de concreto sea mayor. Pero aún no podemos dar un resultado certero porque de estas perforaciones se concluirá el diseño y se armarán los términos de referencia de la licitación", sintetizó.

Tanto Samour como Cáceres insisten en que Cel no está buscando "un nuevo diseño", sino que dándole "continuidad" a lo que Astaldi dejó en su momento.

Sobre toda esta base de hechos vale la pena subrayar que Astaldi podría cobrar los $110 millones con los que cuenta Cel de los préstamos multilaterales para completar la obra si al final decide participar en la licitación y volver a formar parte de uno de los más complejos proyectos de los últimos años.

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