Región apuesta por mejores puertos y vías

El Salvador se mantiene a la zaga respecto al resto de región

La ampliación del canal de Panamá dinamizará la economía regional luego de 2016. Foto EDH / archivo

Panamá se embarcó hace unos cinco años en el proyecto más ambicioso desde que opera su canal interoceánico: la ampliación de esa megaestructura por un monto de más de 5,000 millones de dólares.

A menos de dos años para que se concluya ese proyecto, el resto de Centroamérica se ha embarcado en proyectos de infraestructura portuaria y terrestre con los que pretenden salir a flote o anticiparse a un eventual incremento del flujo comercial en la región una vez entre en operación plena el "nuevo" canal panameño.

En la región, Guatemala es el más ambicioso si se toma en cuenta que hace solo dos semanas el presidente Otto Pérez Molina presentó ante cientos de inversionistas un portafolio de unos 50 proyectos de infraestructura que abarcan puertos, aeropuertos, minería, exploración geotérmica, carreteras, de energía renovables, entre otros.

Específicamente en el tema de puertos y de grandes carreteras, Guatemala tiene una hoja de ruta interesante: en cinco proyectos pretende invertir $3,085 millones. Estos son la ampliación del Puerto de Retalhuleu, mejoras en terminales, pistas y hangares. Otro es la renovación del Aeropuerto del Puerto San José (ahora de uso militar), a un costo de $708 millones.

El tercer proyecto busca renovar infraestructura del Puerto Santo Tomás, en el departamento de Izabal, y luego está la Ruta Interoceánica, un proyecto de más de $800 millones y que se ejecuta desde hacer un par de años. Se proyecta que haya cuatro carriles y ampliación de puentes principales para unir Puerto Quetzal (Pacífico) y Puerto Barrios (Atlántico).

El quinto proyecto anunciado por el ministerio de Economía es el Corredor Pacífico, con el que se proponen 362 kilómetros de una vía de cuatro carriles para unir Tecún Umán (frontera con México), con Ciudad Pedro de Alvarado (Frontera con El Salvador).

Y nada es al azar. En las últimos semanas Panamá se ha mostrado interesado de unirse a la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile, Perú y México), la cual busca potenciar al máximo las relaciones comerciales con diversos países de Asia. El Salvador será apadrinado por los chilenos para ser "observador" de esa Alianza comercial que abre puertas a mercados de más de 1,600 millones de personas.

Bajo este nuevo panorama lo menos que pueden hacer los países de Centroamérica es dotarse de infraestructuras logísticas acordes con el futuro.

En el caso salvadoreño, el más reciente anuncio que hizo a través de la televisión el presidente de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), Alberto Arene, es que en la primera semana de julio se iniciará la "precalificación" de las empresas que participarán de la concesión del puerto La Unión, la obra de ingeniería que sigue anclada en el oriente del país cinco años después de haber sido construida a un costo de 200 millones de dólares.

Por ahora ese puerto le deja pérdidas al Estado por 11.5 millones de dólares anuales, lo que de paso genera incertidumbre, hace perder competitividad al país y millonarias pérdidas a empresarios que apostaron al "floreciente boom logístico" que se perfilaba a ser esa zona extraportuaria.

En el tema carreteras, el único proyecto que se perfila en el mediano plazo es de renovar el Litoral salvadoreño, algo que está supeditado a la aprobación de un segundo compacto a través del Fomilenio. Pero eso dependerá del compromiso del país y de una decisión de EE.UU. en el último trimestre del año.

Panamá, en tanto, apostó desde hace unos cinco años a la ampliación del canal, obra en la que invierten 5,250 millones de dólares para permitir el paso de barcos con cargas de hasta 15,000 contenedores. Ahora pasan barcos de hasta cinco mil contenedores, según datos oficiales.

La empresa Sacyr (España) ejecuta la monumental ampliación para dar paso a barcos de hasta 52 metros de ancho, 400 de largo y 15 de calado (ahora pasan barcos de máximo 30 metros de ancho, 300 de largo y 12 de calado).

La millonaria apuesta de Panamá es pasar de 300 millones de toneladas de carga a 900 millones de toneladas con la vigencia plena del canal ampliado, y a triplicar ingresos que en el último año fueron de 1,080 millones de dólares, según cifras de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

En Honduras, esta semana trascendió que el presidente Porfirio Lobo firmará un memorando de entendimiento con la empresa China Harbour Engineering Company Ltda, encaminado a la construcción de un ferrocarril interoceánico de 280 kilómetros y que unirá desde el Puerto Castilla (en el Caribe) hasta el puerto de Amapala (en el Pacífico).

Según el gobierno, se pretende inaugurar la obra en cinco años a un costo previo de $5,500 millones. La obra sería construida por inversores chinos, que están estudiando el proyecto, y el Estado invertirá $2,800 millones en infraestructura adicional.

Por ahora Nicaragua ha lanzado un fuerte aviso, que ya cuenta con el aval del Congreso y de la presidencia, la construcción del soñado Gran Canal, un proyecto centenario, que ya representa un nuevo reto-oportunidad para los vecinos de Costa Rica, en un futuro inmersos entre dos megaestructuras, en caso de que esta vez se concrete el canal nicaragüense.