El desempleo obliga a los profesionales a subocuparse

Reclutadores afirman que falta de inversiones ha provocado escasez de empleo

Ante una economía caracterizada por un raquítico crecimiento, una rezagada atracción de inversiones y una pobre generación de empleos, los títulos universitarios y las maestrías han dejado de ser la llave que abre oportunidades en el mercado laboral, y ahora los profesionales engrosan con mayor frecuencia la tasa de desempleo, subempleo e informalidad.

Las cifras oficiales indican que casi siete de cada 100 salvadoreños se encuentran desocupados; mientras que 35 están subempleados, es decir que laboran involuntariamente menos de 40 horas semanales o trabajan la misma cantidad, e incluso más tiempo, pero reciben un salario inferior al mínimo.

Por otro lado, según la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples de 2011, el 49.3 % de las Población Económicamente Activa (PEA) está empleado en el sector informal, bajo precarias condiciones y sin prestaciones.

Aunque los fenómenos afectan en mayor proporción a salvadoreños en situación de pobreza, según la EHPM de 2011, aquellos de ingresos medios con estudios superiores también resienten la falta de oportunidades.

Elizabeth Argueta, de 34 años, y Raquel López, de 26, retratan el camino de sinsabores de miles de graduados. La primera es una médica que trabaja en una agencia de créditos prendarios; la segunda es una relacionista pública que se gana la vida impartiendo clases de música. Más de ocho y cinco años de carrera cambiados por un empleo con el que no soñaron.

Historia de miles

Argueta es víctima de la escasez de plazas en el sistema nacional de salud, pero también de la burocracia. Después de graduarse de la Universidad de El Salvador, en marzo de 2011, como médico general, pasó ocho meses buscando empleo como galeno, pero la tardanza en la expedición del sello de la Junta de Vigilancia y los compromisos familiares no le dejaron alternativa que explorar otras áreas.

López, por otro lado, lleva tres años buscando su primer empleo como relacionista pública. Comenzó en el último año de la Universidad, en 2010, y a la fecha prefiere no llevar la cuenta de cuántos currículos ha enviado a "n" número de empresas con la esperanza de conseguir un trabajo en el que ponga en práctica sus conocimientos y que ofrezca un mejor salario.

Como maestra de música por horas, López comenta que reúne menos de $200 al mes y está excluida del sistema de seguridad social, una verdadera desventaja tomando en cuenta que sus cuerdas vocales son herramientas básicas de trabajo.

La crisis económica que también ha golpeado al sistema educativo privado redujo sus horas laborales y después de impartir clases en cinco centros educativos logró quedarse trabajando solo en dos.

Argueta gana $300 libres tras haber sido promovida a encargada de agencia. Con eso debe pagar la colegiatura de los estudios de su hija, gastos domésticos, pasajes y alimentación. ¿Cómo logra hacerlo? "Yo creo soy aprendiz de mago", responde.

Carreras en desventaja

Manpower y Latin Top Job, dos de las agencias reclutadoras de personal radicadas en el país, sostienen que el desempleo entre profesionales es más grave precisamente en las carreras de medicina y comunicaciones, así como entre los graduados de derecho, administración de empresas y arquitectura.

La primera explicación del desempleo al que se enfrentan ambas mujeres y miles de salvadoreños más, sean o no profesionales, es el deterioro del flujo de inversiones. "A mayor inversión, mayores oportunidades laborales", resuelve Marco Penado, gerente general de Manpower en El Salvador.

Solo entre 2007 y 2011 se generaron 49,000 nuevos empleos, según el IV Informe de Coyuntura de 2012 de Fusades. La cifra podría compensar los 40,000 puestos perdidos durante la crisis que inició en 2009, pero se queda corta tomando en cuenta que anualmente se suman 45,000 personas a la fuerza laboral.

Además de la escasez de empleos debido a la falta de inversiones, los médicos, comunicadores, abogados, arquitectos y otros profesionales deben lidiar con una oferta que rebalsa a borbollones, lo que reduce sus posibilidades.

Puestos exigentes

Durante el lanzamiento del Informe Tendencias Mundiales del Empleo 2013, de la Organización Internacional del Trabajo, además de proyectar que la recuperación económica mundial no será lo suficientemente fuerte para reducir el desempleo con rapidez, el director general del organismo, Guy Ryder, aseguró que "muchos de los nuevos puesto de trabajo requieren de competencias que las personas que buscan trabajo no tienen". Los reclutadores salvadoreños también advierten ese desajuste entre la oferta y la demanda.

Según Penado y Regina Andreu, representante de Latin Top Job, en carreras pujantes como ingeniería y cualquier otra carrera técnica, los reclutadores exigen el dominio del idioma inglés, y en puestos gerenciales es requisito haber cursado una maestría. La preferida es la de Master en Business Administration (MBA).

A López, sin embargo, el dominio intermedio del idioma inglés y el avanzado de italiano no le han valido para un empleo acorde con su capacidad.

En los próximos cinco años la OIT estima el número de personas en búsqueda de trabajo aumentará hasta más de 210 millones a nivel mundial.

Pese a que el organismo señaló en su informe "Panorama Laboral 2012 de América Latina y el Caribe" que el desempleo urbano regional fue de 6.4 % al cierre de 2012, y que esa tendencia se mantendrá, y la tasa de desempleo llegará al 6.2 % en 2013, Andreu añade una condición desfavorable para El Salvador: el ambiente preelectoral. "Ahora hay muchas menos plazas vacantes que en 2008. Las empresas no han invertido hasta ver qué pasa con nuestro país", afirmó.

Ajenas a estos números, Argueta y López planean seguir buscando empleo en sus respectivas áreas. La médica por fin recibió su sello de la Junta de Vigilancia y una vez finalice la carga de trabajo que ocasionó la Ley contra la Usura tocará puertas. Raquel ya montó un plan "B" por si el ansiado empleo no llega: montar una pequeña consultora para atender las necesidades de las micro y pequeñas empresas.

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