La Cepal, Fusades y el FMI coinciden en datos de pobreza

Los organismos analizaron el poco dinamismo económico y pobre proyección de crecimiento

Los datos son categóricos. Tanto organismos financieros internacionales como la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) coinciden en que la tasa de crecimiento del país para 2013 no superará el 2% y que el ingreso del 47.5% de la población a la escala de pobreza está relacionado con la poca inversión, el desempleo y el déficit fiscal.

El ejemplo más evidente es que, según cifras oficiales de la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples del Ministerio de Economía (Minec), 294 mil 930 personas perdieron la capacidad para adquirir una canasta básica y satisfacer sus necesidades elementales y que aproximadamente 640 mil salvadoreños pasaron a formar parte de la lista de ciudadanos que viven con $1.25 al día, en pobreza.

Lo paradójico es que el ejecutivo gasta más de $500 millones anuales en materia de subsidios asistencialistas cuando el Producto Interno Bruto (PIB) enfrenta, hasta febrero de 2013, un estancamiento del 1.2%.

En tanto la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) destacó, en su último balance para El Salvador, que la deuda del sector público alcanzó 57.1% del PIB, dato que se traduce en $13,641 millones de compromisos financieros con la banca multilateral.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en el Informe de Perspectivas Económicas para América Latina, recuerda que toda medida para proteger a los sectores de escasos recursos deben tener en cuenta el espacio fiscal disponible para no complicar los límites de una asignación presupuestaria a mediano y largo plazo, detalle obviado por las autoridades y que se relaciona con la compleja situación de las finanzas del gobierno.

"Panamá encabeza el crecimiento subregional, con más del siete por ciento (proyectado 2013), mientras que El Salvador, que depende de remesas externas para apuntalar la economía, figura en otro extremo, con un crecimiento por debajo de 2 por ciento", analizó la investigación.

Por ello, se estima que de el 72% de la Población Económicamente Activa (PEA), 1.9 millones de salvadoreños, no tiene un empleo formal en 2012, cifra que se manifiesta la débil recuperación de cotizantes al sistema de seguridad social y la baja productividad del trabajador agropecuario, industrial y de servicios, según el Banco Mundial.

En este sentido las cifras del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), que retomó Fusades para su informe de coyuntura económica, indican que en 2012 solo obtuvieron un empleo formal 13 mil 330 personas y de 2.6 millones de personas en edad laboral, más de 1.9 millones no han encontrado un empleo que estimule las condiciones para salir de la pobreza.

Crecimiento en duda

En contraste con las previsiones de crecimiento económico de principios de año, la Cepal considera que la proyección "real" vislumbra un aumento de solo 1.2%, que es 0.4% inferior al de 2011.

Así, esta desaceleración tiene su origen en la menor demanda externa, los limitantes en el rubro exportador y en la contracción de la inversión privada de capitales locales o foráneos

"La caída de un 3.4% en 2012 frente al 16.3% total de (inversión) en 2011 explica el aumento en los niveles de pobreza y ha obligado al gobierno a emitir letras de tesorería de corto plazo para cubrir la brecha de financiamiento para los programas sociales", dice el informe del organismo dependiente de la ONU.

Las emisiones de deuda han sido muy criticadas por Fusades y la ANEP porque, según ellos, son destinadas al gasto corriente, "al despilfarro".

De este modo Fusades, la Cepal y el FMI también observan una reducción en la mayoría de los sectores productivos, con especial énfasis en la construcción, algunos rubros financieros y el transporte, reflejo de la pérdida de impulso de la inversión privada y los menores volúmenes de comercio exterior.

"Tuvieron un comportamiento dinámico algunos sectores de servicios y el sector agropecuario, que se han visto beneficiados por el buen índice de remesas (16% del PIB o $3,911 Mlls. en 2012) y el programa de agricultura familiar del gobierno", añadió la Cepal.

El FMI es de la posición de que si se logra modificar este escenario adverso, el principal responsable será el gremio empresarial, ya que al apostar por las exportaciones de manufacturas a los principales socios comerciales (sobre todo EE.UU.), se podrán ejecutar otros proyectos de inversión apoyados por la banca de desarrollo.

Toda esta lista de condicionantes, para Fusades, se simplifican en un punto común: finanzas públicas débiles que frenan el crecimiento y el desarrollo social. La lógica de este retraso, que los organismos investigativos respaldan, es que cada vez hay menos recursos para las servicios de bienestar social como salud y educación y así se deteriora el clima de negocios para favorecer la generación de nuevos empleos.

"A fin de reducir las vulnerabilidades y fortalecer las defensas que permitan hacer frente a shocks, El Salvador debería asignar mayor prioridad a reducir los niveles de deuda pública y recomponer el espacio fiscal. Esto requeriría medidas para contener el gasto corriente y movilizar ingresos públicos, así como también reemplazar los subsidios generalizados por mecanismos de apoyo correctamente focalizados", recomendó el documento público del Fondo.

Hay que subrayar que un déficit fiscal alto (4.0% del PIB) y los compromisos internacionales elevados aumentan el riesgo de inestabilidad fiscal y el costo de financiamiento, dijo Fusades en su reporte.

"Las presiones de gasto para pagar intereses desvían recursos que podrían utilizarse para mejorar los servicios y mantiene baja la inversión pública", detalla en su análisis la Cepal, ente que apuntó a la responsabilidad gubernamental para generar crecimiento y empleo sostenible.

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