Reciclaje genera $79 Mills. en exportación en dos años

Los desechos recuperables son exportados a países de América, Asia y Europa

Así lucen las latas de gaseosa y cerveza antes de ser enviadas al extranjero para su tratamiento. Fotos EDH/lissette monterrosa

El reciclaje es una industria de vertiginoso crecimiento en el país. Entre enero de 2011 y noviembre de 2012, El Salvador exportó más de $79 millones en desperdicios de aluminio, papel y cartón, plásticos y materiales no ferrosos, de acuerdo con los datos del Banco Central de Reserva (BCR).

Eso significa que la venta de "basura reciclable" le ha permitido al país durante los últimos dos años ingresos que equivalen a la mitad de las exportaciones de azúcar en 2012.

Según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, de las 2,655 toneladas de basura que producen a diario los habitantes de la zona urbana del país, alrededor de un 30 % es material inorgánico reciclable, y de ese volumen actualmente se recupera un 12%.

El papel y el cartón representan la mayor parte de los desechos reutilizables, le sigue el plástico y el vidrio.

Aunque en Centroamérica, según la Red Latinoamericana y del Caribe de Recicladores, Costa Rica lidera el negocio con ingresos anuales que rondan los $100 millones, para el gerente general de Recicladora de Materiales no Ferrosos (Recimafe), El Salvador ha comenzado a tejer una industria más sobresaliente, que se nota, explicó , en la cantidad de negocios y de salvadoreños empleados de lleno o parcialmente en esta actividad.

De acuerdo con Espada, en diez años, la empresa de origen guatemalteco y una de las exportadoras más grandes en este rubro, ha logrado generar una fuente de ingresos para unas 150,000 familias, y al mismo tiempo se ha enfrentado al crecimiento de la competencia, que ha provocado una subida en el precio de compra de algunos desechos.

Un censo realizado en 2011, por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), identificó alrededor de 97 negocios dedicados al acopio, tratamiento o exportación de desechos reciclables; sin embargo, el número de centros de acopio con los que trabaja Recimafe a nivel nacional supera los 200.

"Hace un poco más de 10 (años), cuando nosotros venimos a El Salvador había una sola empresa dedicada a esto y la libra de aluminio era pagada a 0.25 de colón. Hoy por la misma cantidad se pagan $0.65", aseguró.

Entre los metales, el bronce es el mejor pagado en las chatarreras. Por cada libra, un recolector recibe alrededor de $1.80, mientras que el hierro es valorado en $0.12 la libra.

La mayor parte de estos desechos, tras un proceso de separación, limpieza y empaquetado es enviada a México, Brasil, Corea, Taiwán, China o España, indicó Espada, donde son utilizados por la industria metalúrgica.

Los datos del BCR añaden más países a la lista de receptores de los desechos que producimos los salvadoreños: Tailandia, Vietnam, Holanda, Malasia, Canadá, Paquistán y algunos países de América Latina como Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay también son destinos de exportación para las grandes recolectoras de desechos sólidos.

En el rubro de los materiales no ferrosos, las latas representan el grueso de la recolección y las temporadas de festividades como Semana Santa, las fiestas agostinas, el Carnaval de San Miguel y Navidad y año nuevo son los mejores periodos del negocio, explicó Espada, quien ha estimado que Recimafe y otros dos negocios dedicadas a la exportación de aluminio acopian unas 200 toneladas de este material.

En la cadena de recolección del papel, Marceya es una de las empresas con mayor trayectoria en el país.

A diferencia de los metales, el papel y el cartón, de acuerdo con la directora general de Gobernanza Ambiental del MARN, Manlia Romero, se queda en territorio nacional y es utilizado por la industria local.

Mensualmente Marceya recolecta alrededor de 600 toneladas de papel, las cuales son vendidas a la empresa Kimberly Clark para su tratamiento y reutilización, explicó su gerente de operaciones, César Reyes.

La libra de este material, cuya recolección incrementó un 10 % en el último año, ronda los $0.08. Después del vidrio, este el desperdicio con menor valor en el mercado para el reciclaje, por lo que los recolectores de botellas y frascos suelen venderlo para la reutilización a productores informales de miel, vinagres, curtidos y otros productos.

Reyes afirma que una mayor conciencia del reciclaje entre las empresas y los particulares ha impulsado al rubro.

En El Salvador, Industrias La Constancia (ILC) es otra de las empresas líderes del reciclaje, y los ingresos que se perciben por la venta de desperdicios van destinados a la cooperativa de empleados de ILC.

El desecho más reciente al que se han lanzado algunos negocios es el del acopio de la chatarra electrónica, sin embargo, de acuerdo con Espada aún hace falta afinar detalles con el Ministerio de Medio Ambiente para su exportación.

De estos desperdicios a la industria le interesa básicamente metales como la plata, el platino, el paladio y el oro.