El techo de deuda fiscal pronto generará otra batalla política en EE.UU.

Analistas han advertido que aún existen amenazas para la economía de EE.UU.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, advirtió ayer que será catastrófico que no se eleve a tiempo el techo de deuda, que haría caer a ese país en cesación de pagos. foto edh / reuters

En marzo próximo, cuando expiren las medidas temporales para superar el "abismo fiscal", el presidente Barack Obama y el Congreso de Estados Unidos deberán definir si aumentan el techo de la deuda de 16.4 mil millones de dólares; el destino de 85 mil millones de dólares en recortes automáticos del gasto que fueron pospuestos y la aprobación de un proyecto de ley para financiar al Gobierno.

Los parlamentarios del Senado y del Congreso aprobaron esta semana la legislación que eleva los impuestos para los estadounidenses más ricos al tiempo que hace permanentes recortes de impuestos para la clase media, de la era Bush.

El plan fiscal eleva los gravámenes a los ingresos individuales superiores a los $400 mil y a los ingresos familiares mayores a $450 mil. Y también a ganancias de inversiones y dividendos, y a la parte de bienes raíces que exceda los $5 millones.

Fue una victoria para Obama, quien basó la campaña de su reelección en una promesa de alcanzar ese objetivo.

Sin embargo, analistas económicos han advertido que la legislación de emergencia aprobada por la Cámara para impedir los profundos recortes presupuestarios y aumentos de impuestos incluso mayores a la clase media no es suficiente para tranquilizar al país a mediano plazo.

El mismo Obama admitió ayer, en su comparecencia semanal en radio e Internet, que la nueva ley sólo es un paso para resolver los problemas fiscales y económicos del país.

"Aún tenemos que hacer más por llevar a los estadounidenses de vuelta al trabajo, al tiempo que ponemos al país camino de reducir su deuda, y nuestra economía no puede permitirse más largos enfrentamientos o crisis manufacturadas por el camino", dijo en su comparecencia, emitida el sábado.

"Porque incluso mientras nuestras empresas creaban dos millones de empleos el año pasado, incluyendo 168,000 nuevos empleos el mes pasado, la desordenada política de riesgo en el Congreso hizo a los empresarios más inseguros y a los consumidores menos confiados", señaló.

La próxima batalla

Los enfrentamientos que se avecinan podrían incluso ser más intensos que las prolongadas semanas de discusiones por el "abismo fiscal" que concluyeron el día de año nuevo con un acuerdo para elevar los impuestos a los ricos, dejando a los republicanos divididos y con deseos de una revancha y una quebrantada relación entre Obama y el presidente de la Cámara baja: John Boehner.

"Siempre supusimos que una conclusión bipartidista y amigable respecto al abismo fiscal conduciría a una agenda muy positiva para los próximos dos años, y ocurrió lo opuesto. Eso es un mal presagio para las otras importantes prioridades de Obama", dijo Jim Kessler, vicepresidente de políticas en el grupo de expertos Third Way.

"Existe un alto nivel de disfunción. No han descifrado aún cómo trabajar en forma conjunta", dijo Kessler sobre Obama y los republicanos del Congreso.

Los republicanos aseguran estar preparados para una próxima batalla y consideran que tienen una mayor ventaja sobre Obama que durante las negociaciones acerca del "abismo fiscal".

La falta de un acuerdo sobre el umbral de la deuda podría traducirse en un incumplimiento de pagos de Estados Unidos o en un nuevo recorte en la calificación crediticia del país, de forma similar a lo ocurrido durante una confrontación similar en el 2011.

Los republicanos aseguran además que no respaldarán un alza del techo de la deuda federal si no se aplican significativos recortes al gasto, a los que se oponen muchos demócratas, particularmente a programas Medicare y Medicaid para las personas de edad avanzada y los más pobres, los cuales son financiados por el Gobierno.

"Conforme volvemos nuestra atención hacia negociaciones futuras sobre el límite de deuda y el presupuesto debemos identificar formas responsables de abordar el derrochador gasto de Washington", dijo el congresista Dave Camp.

"A lo largo de las negociaciones sobre el abismo fiscal, el presidente y los demócratas que controlan Washington se negaron repetidamente a dar ningún paso significativo para que Washington viva dentro de sus posibilidades. Muchos de nuestros colegas demócratas simplemente no parecen entenderlo", añadió.

Por su parte, el presidente Obama ha prometido seguir adelante con una amplia agenda en su segundo mandato centrada en una exhaustiva reforma de inmigración, un impulso a la producción doméstica de energía, la lucha contra el cambio climático y el control de armas. Después del acuerdo sobre el "abismo fiscal" dijo que no limitaría su agenda por las amenazadoras contiendas presupuestarias.

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