La amenaza de "abismo fiscal" sacude mercados

Presidente Obama recorta vacaciones y retorna a Washington para negociar con políticos

Demócratas y republicanos están enfrentados por buscar una solución fiscal para EE.UU. que perduraría hasta 2020. foto edh

Con el año a punto cerrarse, el único interés que gobierna el mercado es el "abismo fiscal" en Estados Unidos.

Ayer, las acciones cerraron en baja en Wall Street por cuarta sesión consecutiva, pero recuperaron la mayor parte de las pérdidas sufridas durante el día sobre el final luego de que la Cámara de Representantes dijo que volverá a reunirse el fin de semana, el domingo, buscando evitar el llamado "abismo fiscal".

Según los últimos datos disponibles, el promedio industrial Dow Jones cayó 18.28 puntos, o 0.14 %, para cerrar en 13,096.319 unidades, mientras que el índice S&P 500 perdió 1.74 puntos, o un 0.12 %, y terminó en 1,418.09 unidades.

El Nasdaq Composite, en tanto, perdió 4.25 puntos, o un 0.14 %, y cerró extraoficialmente en 2,985.91 unidades.

Y si bien desde el partido demócrata se ve casi imposible un acuerdo, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, sostiene que ahora es el Senado el que debe hacer el siguiente movimiento en las negociaciones fiscales.

Desde Hawai, Obama habló por teléfono con los líderes demócratas y republicanos de las dos cámaras del Congreso sobre las negociaciones acerca del "abismo fiscal", según un despacho de la agencia EFE. Y ayer por la mañana, el Air Force One aterrizó en Washington, con lo que Obama debió acortar sus vacaciones, obligado por la amenaza de que el país caiga en situación de impago o se disparen los impuestos y se genere un caos fiscal.

Ayer pocos inversores quedaban en el mercado en estos momentos del año. Entre las vacaciones y la incertidumbre que hay alrededor del abismo fiscal, el volumen de negociación es testimonial. Aunque los expertos descartan que se produzca la subida y ajuste de gasto automáticos que lleve a Estados Unidos a la recesión, el senador Harry Reid, el líder del Partido Demócrata en el Senado, ha advertido de que "parece que EE.UU. se dirige al abismo".

Con estas declaraciones, la referencias económicas de Estados Unidos –que eran lo más importante de la sesión– ha pasado a un segundo plano. La crisis del precipicio fiscal gobierna todo. Los expertos achacan el desplome de la confianza del consumidor a mínimos de cuatro meses a este motivo. Las peticiones semanales de desempleo y la evolución del mercado inmobiliario apenas ha incidido en el mercado, a pesar de salir mejor de lo previsto.

Para entender más

¿Qué es el abismo fiscal? Es una subida generalizada de impuestos que iría acompañada de fuertes recortes del gasto público. Medidas que entrarían automáticamente en vigor si no se llega a un acuerdo antes del uno de enero. Si el desacuerdo se prolonga en la primera quincena de enero se teme alguna turbulencia en las Bolsas. Si el desacuerdo persiste durante meses, el impacto sería mucho más grave y algunos analistas temen una recesión.

¿Por qué debe resolverse antes de fin de año? El presidente Barack Obama y el Congreso no han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre el volumen de gasto público y si se prolongan o no las reducciones fiscales que aprobó el presidente George Bush que expiran el uno de enero de 2013. En agosto pasado se creó un comité bipartidista para alcanzar un compromiso.

Ahora,¿Por qué no se ha resuelto aún? ¿Quién tiene la culpa? Hay una diferencia de principios fundamental. Los republicanos quieren una drástica reducción del gasto público que adelgace el peso de la deuda. Pero se oponen a cualquier subida de impuestos. Obama es partidario de una reducción más suave del gasto. Quiere prolongar las reducciones fiscales para quienes tienen ingresos inferiores a 250,000 dólares y eliminarlas para las rentas más altas. Los republicanos son partidarios de mantener las reducciones para todos.

El acuerdo podría no lograrse antes del 1 de enero, fecha de inicio de los aumentos automáticos de impuestos para todas las personas y de los profundos recortes al gasto.

Cuando esto ocurra, el acuerdo probablemente será parecido a las propuestas rechazadas por los republicanos durante las arriesgadas negociaciones de los últimos dos años. "Todo se trata de ganar puntos políticos", se quejó el miércoles en CNN la representante republicana Ileana Ros-Lehtinen, refiriéndose a las dos partes de la discusión. "Sé que el pueblo estadounidense está cansado de todos nosotros".

Los líderes de la Cámara dicen que están a punto de convocar al legislativo en los próximos días si el acuerdo se materializa.

Algunas compañías, como Starbucks, han iniciado una campaña política en favor del acuerdo para presionar a los políticos de Washington DC de que logren un pacto. El presidente de la compañía ha pedido a sus empleados que escriba en los vasos de sus clientes "Come together".

La principal disputa sigue siendo la de los impuestos, específicamente el reclamo de Obama y los demócratas para ampliar la mayoría de las reducciones impositivas aprobadas durante el gobierno de George W. Bush, al igual que permitir las tasas más altas de la década de 1990 para volver a gravar a los sectores con mayores ingresos. —AGENCIAS