- Nacional
- Sucesos
- Internacional
- Negocios
- Comunidades

Las inversiones energéticas aún estancadas
A largo plazo la falta de proyectos podría frenar el crecimiento
La falta de seguridad jurídica y de condiciones económicas favorables, la burocracia así como la deficiente infraestructura en líneas de transmisión son los principales obstáculos que, a juicio de varios analistas, han mantenido estancadas las inversiones energéticas del país en los últimos años.
Proyectos como el de AES Fonseca y Cutuco Energy, en La Unión, prometían aumentar en más de 800 megavatios la capacidad instalada de generación eléctrica en el país, que por ahora supera los 1,400 megavatios, sin embargo, ambas iniciativas fracasaron en su intento el año pasado debido a las desfavorables condiciones de una licitación de 350 MW y por el exceso de trabas burocráticas.
Al final el proceso fue declarada desierto y hasta la fecha no se han lanzado las nuevas bases para concursar.
La tardanza en la ejecución de estas iniciativas no solo es grave porque resta ingresos y generación de empleos, sino porque, a largo plazo, pone en riesgo inversiones de otras actividades económicas como la construcción y el comercio; y, en general, puede representar un obstáculo para que El Salvador ostente mayores tasas de crecimiento económico en un futuro. "Una de las condiciones más importantes que evalúa un inversionista es la condición energética, porque usted puede tener un país con los impuestos más bajos, con el mejor desarrollo social y económico, pero si no tiene energía suficiente para qué me voy ahí, y si la tienen, pero la van a encarecer o me la van a quitar, mejor me voy a otra parte", afirmó el gerente de Energía de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), Juan Ceavega.
A juicio del ejecutivo, la capacidad instalada es engañosa, debido a que los más de 1,400 megavatios no necesariamente están siempre disponibles, por lo cual si el país llegara a tener una demanda de 1,300 megavatios, o sea 400 megavatios adicionales a la demanda presente, con el actual parque energético no se podría dar abasto.
Ceavega explicó que debido a la crisis, la demanda de energía pasó de tener una tasa de crecimiento del 4.5 % al 1.8 %, y añadió de que en la medida en que El Salvador se promocione como destino de inversión, los empresarios exigirán alta producción eléctrica, sobre todo porque este se ha convertido en el segundo mayor costo entre las empresas. Además, dice, que con la entrada en vigencia del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac), El Salvador tendría la oportunidad de vender energía a la región y no solo de comprar.
Alberto Triulzi, presidente de Cenérgica, es más optimista y afirmó que si el consumo energético del país creciera a tasas del 3 % anual, con la actual infraestructura, se tendría garantizada energía hasta 2020; no obstante, resaltó que eso "no significa que el parque energético no deba ampliarse".
Triulzi sostuvo que para que las inversiones energéticas aumenten se deben ofrecer condiciones competitivas y se debe aprender de la forma en que países como Guatemala, Perú y Chile han implementado sus nuevos sistemas de operación del mercado eléctrico, a diferencia de El Salvador que lo lleva a cuestas desde hace un poco más de un año. "En cada uno de estos casos lo que ha regido es la competencia abierta para suministro eléctrico de largo plazo, pero para haber podido tener largo plazo, cada uno de estos países tiene una condición que en El Salvador no se ha dado, que es tener asegurado o dado los consumos de corto y medio plazo", sostuvo Triulzi, quien lamenta que a la fecha no se hayan anunciado las bases de licitación para suministrar energía después de agosto de 2013.
Al país, el resto de sus homólogos de Centro América le llevan ventaja en atracción de inversiones energéticas. Guatemala, por ejemplo, acaba de lanzar una licitación por 800 megavatios, comentó Ceavega, mientras que Nicaragua, con una inversión de $80 millones en ingenios, logrará aumentar su producción de energía en 150 megavatios; mientras que Costa Rica planea en los próximos cuatro años instalar 535 megavatios de energía limpia adicional. Según un estudio presentado en la pasada Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20, en toda Latinoamérica, Nicaragua, Panamá y Brasil son los países más atractivos para la generación de energías renovables.

