- Nacional
- Sucesos
- Internacional
- Negocios
- Comunidades

Confianza es clave para la economía
Un mismo discurso nacional es clave
Para que la economía retome el ritmo de crecimiento se requiere que el Gobierno, los sectores sociales y productivos restablezcan la confianza y la visión común de El Salvador al que aspiran y comiencen a construir sobre esas premisas, recomendó ayer el exrector del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), Roberto Artavia.
El analista fue invitado por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) a ofrecer la conferencia magistral denominada "Marcos conceptuales de competitividad: bienestar y sostenibilidad, el caso de Costa Rica y su relevancia para El Salvador", en la que expuso qué ha hecho bien su país y por qué se ha puesto a la cabeza del bienestar entre la sociedad centroamericana.
Para Artavia es fundamental recuperar la confianza entre las diferentes fuerzas vivas, particularmente entre los sectores productivos y el Gobierno, e identificar temas comunes que los unen, "trabajar sobre ellos y con la confianza que se va creando en esos proyectos comunes atreverse a entrar en las cosas que divergimos".
Entre los temas comunes a ponerse de acuerdo en El Salvador se refirió específicamente a mejorar los niveles de educación, de ser posible mediante una reforma profunda para preparar más ingenieros.
"Un país hoy en día no avanza si no tiene el capital humano preparado para ello. Aquí en El Salvador hace años decidieron dolarizar su economía y en ese momento aceptaron que la única forma de competir sería aumentando la productividad real de cada trabajador. Eso no se logra sin una reforma educativa profunda", insistió.
Este es un tema que por ser de bienestar para cada familia, individuo u organización "debiera ser uno que nos permita trabajar en conjunto y, otras vez, empezar a construir confianza para después atrevernos a otras cosas", replicó.
Artavia introdujo un concepto simple que los costarricenses pusieron en práctica para alcanzar los niveles de bienestar que ahora ostentan.
Se trata del "alineamiento", el cual consiste en que el Gobierno mantenga el mismo discurso siempre y no esté cambiándolo constantemente, hacer que la institucionalidad y las leyes funcionen, mantener incentivos y dar continuidad a las políticas públicas y equipos de trabajo.

