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Cierre de Liborio, afecta firmas locales
b Unas 30 empresas salvadoreñas le vendían a Liborio Market
Unas 30 empresas salvadoreñas, especializadas en la comercialización de productos nostálgicos, resultarán afectadas con el cierre de Liborio Market, una empresa que operó durante 46 años en el mercado estadounidense.
Liborio Market cerró después que el juez de bancarrota del Distrito Central de California, Barry Russell, falló a favor de la petición del Banco Popular de liquidar los últimos tres supermercados que quedaban.
A nivel regional son unas 300 empresas las que a diario proveían las 13 sucursales de Liborio, estima la distribuidora Dubon & Son's, Inc. -de origen salvadoreño- el principal canal de enlace entre las empresas exportadoras y la cadena de supermercados.
El director ejecutivo de la distribuidora, David Dubón, dijo en una conversación telefónica con El Diario de Hoy que el cierre del negocio significa un golpe comercial para todas las empresas que producen, comercializan y distribuyen bebidas y alimentos nostálgicos, no sólo de El Salvador, sino de toda la región, porque ya no tendrán ese punto de ventas.
Dubón estima que anualmente Liborio le compraba a unas 300 empresas exportadoras de productos alimenticios (frutas, legumbres, carnes, lácteos, entre otros), unos 100 millones de dólares al año en productos.
"La pérdida comercial podría rondar esa cifra, con posibilidad de duplicarla", afirmó.
Dubón considera que el cierre también tiene implicaciones sociales, ya que, el fundador y propietario de Liborio, Enrique Alejo, es reconocido por sus aportes a la comunidad hispana que reside en ese país, así como también por brindar apoyo en situaciones de catástrofes ocurridas en países de Latinoamérica.
"Todos hemos quedado sorprendidos con la decisión de la Corte de Los Ángeles, y el proceder del Banco (Popular) porque ocurre en un momento en que en Estados Unidos aún hay recesión, y a nivel mundial hay crisis. Lamentablemente, tenemos entendido que es una decisión irreversible", comentó.
Pablo Durán, propietario de Pan Santa Eduvigues, confirmó que Liborio era uno de sus principales clientes, pero también un aliado porque fue una de las empresas que ayudó a introducir los productos nostálgicos salvadoreños en el mercado estadounidense.
Para Alejo, el cierre de su negocio representa un duro golpe, porque acabaron con el trabajo de toda su vida.
"Es triste lo que están haciendo los bancos. Es triste que después de 34 años de trabajar juntos y de que ellos utilicen mi imagen me cierren el negocio", dijo Alejo a un periódico de la ciudad de Los Ángeles.
La publicación confirmo que el altruismo y la popularidad del fundador de la cadena es tan grande, que en El Salvador hay tres clínicas y un centro comunitarios con su nombre.
"Llegó la crisis de 2009, y después hubo otro golpe en la economía. Yo le entregué al banco varias tiendas y me quedé con las tres primeras porque estaba seguro que nos podíamos recuperar, pero simplemente no nos dejaron", agregó Alejo.
La cadena contaba con supermercados y mega mercados, que incluían servicios de abarrotes, restaurantes y hasta tortillerías.

