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Crisis EE.UU. acaba con 46 años de historia de Liborio
Corte ordenó esta semana cerrar en Los Ángeles las últimas tres, de 13 tiendas. Laboraban unos 1,200 paisanos
El "gran sueño americano" forjado luego de más de seis décadas de trabajo al mejor estilo de Estados Unidos, con dureza, se ha derrumbado para Enrique Alejo, el fundador de Liborio Market.
El martes anterior fue un día fatal para el inmigrante cubano que llegó de 19 años a EE.UU. "Cuando iba para la tienda como lo hice durante años, me encontré con una desagradable sorpresa, un seguridad de un banco ni siquiera me dejó entrar al parqueo, ¿puedes entender lo que significa eso?", dice conmocionado este empresario benefactor.
"¿Pero cómo que no puedo entrar, si yo soy el dueño?", le dijo Alejo al guardia, quien al final no le dejó entrar siquiera al parqueo de su negocio. En el instante convocó a medios angelinos para realizar una conferencia de prensa en la zona aledaña.
Ese día se había concretado, por orden de la corte, la clausura de las tres tiendas que permanecían abiertas en Los Ángeles. Ayer hubo una manifestación de apoyo en el sitio donde se fundó Liborio en 1966, confirmó el salvadoreño Enot Rubio, amigo y socio de Alejo en varias obras benéficas.
Se estima que el empresario cubano "de corazón salvadoreño" -como él se define-, ha facilitado la gestión de hasta 25 millones de dólares, fondos destinados para obras en diferentes países de la región. Hace un par de años donó 125 mil dólares a la Teletón de El Salvador; en La Unión construyeron un complejo deportivo y estaban en proceso para construir una clínica. Tres clínicas fueron edificadas en alianza con el Comité de salvadoreños residentes en Los Ángeles "El Piche", en Ilobasco, Cabañas; en El Socorro, San Vicente, y en el cantón El Piche, en La Unión. Su beneficencia trasciende a Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Según detalles de medios angelinos, el pasado 13 de abril, Liborio Market se declaró en quiebra. De acuerdo con el expediente archivado en la Corte de Bancarrotas del Distrito Central de California, existen cuentas por pagar que oscilan entre los 50 y los 100 millones de dólares, según periódicos de esa ciudad. Ayer, Alejo confirmó que el litigio con el Banco Popular ronda más de 50 millones.
El empresario dijo sentirse devastado por el papel voraz del banco de origen puertorriqueño en el que confió por más de 32 años. "El Banco Popular comenzó con una pequeña sucursal hispana, me hice cliente, empecé a trabajar con ellos, a crecer juntos durante 32 años. Y siempre usaron mi imagen, pusieron una foto mía grande, como la del empresario que había crecido con ellos", contó.
Mencionó que antes de la crisis económica de 2009, siempre mantuvo su crédito excelente, "con todos los créditos, con todo el mundo, pero el crecimiento y la crisis me cayeron encima y ahí fue donde surgieron los problemas. Les ofrecí alternativas pero cuando caí mal entonces dejé de ser socio, ellos se quitaron, solo quisieron que yo tuviera pérdidas, yo no rompí relaciones ellos, ellos las rompieron conmigo".
Liborio disponía de seis tiendas hasta 2006, y en los siguientes años creció con otras siete. El empresario admite que no fue el momento indicado para crecer.
Como efecto de la crisis las ventas se redujeron al 50 por ciento y empezaron a caer en problemas financieros.
Para intentar sortear la depresión entregó 10 tiendas en mayo pasado y vendió propiedades de la familia, "aguanté, aguanté y aguanté hasta lo último", dice. Optó enfrentar la crisis por esa vía en afán de no afectar a sus empleados y a sus familias.
Pero luego vino el tema de la corte. "El banco instigó a la corte a que me sacara de la bancarrota, y la corte me sacó. Luego querían que levantara tres mercados que llevaban dos años sufriendo, querían que los levantara en tres meses y eso era imposible yo necesitaba por lo menos seis meses", dijo.
La historia de este supermercado donde los salvadoreños podían comprar todo tipo de productos de su país en Los Ángeles, inició en febrero de 1966 en la esquina de las Calles 9 y Vermont, en esa metrópoli. Y fue de las últimas tiendas en ser cerradas.
Múltiple apoyo
Como pocas veces sucede en EE.UU. con el cierre de un negocio, en este caso cientos de personas se han movilizado al frente de las tiendas para oponerse a la liquidación y para exigir salvar los empleos, según pancartas y carteles en manos de los manifestantes.
Alejo ha visto este gesto como impresionante y solidario. Dijo estar emocionado por el respaldo del Consulado de El Salvador en Los Ángeles, el cual giró una carta a la directiva del Banco Popular resaltando la integridad de Alejo y su trabajo en pro de la comunidad salvadoreña y en favor de los hispanos.

