Vivir en las fronteras del país es sinónimo de menos oportunidades

b Pobreza en esos municipios ronda 55 por ciento

Torola en Morazán es uno de los municipios en pobreza extrema. foto edh / archivo

En El Salvador vivir en territorios fronterizos es sinónimo de menos acceso a la salud, educación y empleo. Y en América Latina no da lo mismo nacer o vivir en cualquier lugar de un país.

Así da cuenta el Informe Latinoamericano Pobreza y Desigualdad 2011, el cual califica a estos territorios fronterizos como "subnacionales rezagados", entre cuyas características están que son más pequeños en términos de población, más rurales, alejados de las urbes y sus desarrollos está bajo el promedio del país.

Bajo esa premisa, en departamentos fronterizos como Morazán, Ahuachapán y Cabañas la cifra de personas pobres bordea el 53 %, mientras que en San Salvador ese índice es de 28 %.

El Informe indica que, en El Salvador, los hallazgos no distan mucho a los datos de 2009, cuando el 43 % de la población nacional estaba bajo la línea de pobreza, observándose importantes diferencias territoriales, en términos de promedio simple departamental.

No obstante para los analistas, el promediar la pobreza hace que la "tiranía del promedio" invisibilice más a territorios que aunque a menos de 100 km de la capital adolecen de fuentes de empleo, de acceso a agua y otros servicios básicos.

El documento sustenta que parte importante de los municipios de mejor desarrollo están agrupados en torno a la capital, mientras que los municipios con menos desarrollo tienden a estar cerca de las fronteras.

Algunos de los municipios que ya aparecían en el Mapa de Pobreza de hace un quinquenio, vuelven a aparecer y son entre otros los de pobreza extrema: Torola, en Morazán; Guaymango, en Ahuachapán; Candelaria de la Frontera, en Santa Ana y Santo Domingo de Guzmán, en Sonsonate, entre otros.

Esta investigación cualitativa y cuantitativa con enfoque territorial fue desarrollada como aporte a la discusión sobre la pobreza y desigualdad en Latinoamérica y aborda datos para las dimensiones de educación, salud, dinamismo económico y empleo, ingreso y pobreza; seguridad ciudadana, y género de diez países de la región: El Salvador, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua y Perú.

Más lejos...

Las conclusiones principales son que en América Latina no da lo mismo nacer o vivir en cualquier lugar. El territorio de residencia determina la condición socioeconómica y las posibilidades de acceso a bienes que garanticen el bienestar de las personas.

Esta regla aplica tanto entre países, como al interior de los mismos. Constatar estas enormes inequidades territoriales es otra conclusión que destaca el Informe, una radiografía regional elaborada por Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, con el apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo–Canadá y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), agencia especializada de las Naciones Unidas.

En términos de analfabetismo, el promedio simple municipal en personas de 15 y más años era de 24.8 %, observándose diferencias clave entre municipios: en Lislique, La Unión la tasa es de 55.9 % y en Antiguo Cuscatlán, La Libertad es de solo 4.3 %.