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El plátano se vuelve rentable
Esta es una de las fincas que producen plátano de buena calidad y que es muy demandado en supermercados locales.
"La agricultura tiene un imán, y si es integral, diversificada y con tecnología limpia, es mejor", dice Benedicto Morataya, un ingeniero en alimentos dedicado por herencia, desde hace 13 años, al desarrollo agrícola en el departamento de San Vicente.
Morataya, empresario agrícola de 40 años, tiene la responsabilidad de hacer producir el patrimonio de su familia, la hacienda "Parras Lempa", una propiedad de 143 manzanas (100 hectáreas), en las que cultiva plátano, coco enano y cacao fino, cultivos que de forma paulatina están desplazando a la caña de azúcar. La extensión de la hacienda es el resultado de la disminución que se hiciera en el siglo pasado con la Reforma Agraria.
Según narra, en la década pasada "Parras Lempa" se dedicaba al cultivo exclusivo de caña, pero luego surgió la idea de diversificarla; "nuestra misión era modernizarla. Probamos con el cultivo del loroco y no tuvimos buena experiencia, luego nos decidimos con plátano, pero por falta de asesoría no llegamos a los resultados esperados. En ese entonces, en el país era muy difícil encontrar la tecnología adecuada. Prácticamente éramos unos pocos los dedicados a ese cultivo y pasamos incluso de 80 hectáreas cultivadas a cero", dice.
Pero ello es pasado. Morataya afirma que con la asesoría y "los avances tecnológicos necesarios, un cultivo como el plátano puede convertirse en un producto rentable y sostenible en el tiempo".
La sostenibilidad y diversificación de la agricultura en armonía con el ecosistema es uno de los temas que ocupa al Grupo Diálogo Rural (GDR), y componente del Programa de Restauración de Ecosistemas y Paisajes, que recién fue presentado por el ministerio de Medio Ambiente.
"Siempre he creído en los frutales, para mí esta opción es lo más rentable en agricultura, pero se debe tener paciencia, utilizar tecnología para que las cosas funcionen, para que sean sostenibles y además comenzar con buen material vegetativo. Por fin el plátano generó mucha actividad y trabajo, luego introduje coco enano, un coco brasileiro de sabor muy dulce y buen rendimiento". Ya tienen frutales en 8.5 hectáreas.
Parras Lempa está a la vera del principal afluente de El Salvador, el río Lempa, que en época de invierno suele inundarles hasta 10 hectáreas de la propiedad. La depresión tropical 12E de octubre pasado dañó buena parte de la cosecha del coco.
"Apostamos por los frutales, una vez para el periodo de inversión. Luego comienza el frutal a dar ingresos por aproximadamente unos 30 años, conforme pasan los años cada vez sube su producción y entonces viene el retorno", dijo.
Ileana Gómez, Secretaria Técnica del GDR-El Salvador, es de la idea que el desarrollo de los territorios rurales descansa en la capacidad de los actores en administrarse y diversificar los cultivos con aquellos que no hacen daño a los ecosistemas.

