"El Salvador destaca por la mediocridad"

Entrevista. Sebastian Edwards cree que el país necesita una estrategia visionaria para retomar la senda del crecimiento

Sebastian Edwards disertará hoy en un foro organizado por la revista Estrategia y Negocios, con el patrocinio de El Diario de Hoy. Foto EDH / Archivo

onfiesa que le duele decirlo porque este país le ha enamorado, pero no anda con rodeos al afirmar que la tasa de crecimiento de la economía salvadoreña en años recientes ha sido "decepcionante".

Su enamoramiento con el país probablemente data de finales de los 90, cuando fue contratado por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) para coordinar la elaboración de una propuesta quinquenal que se tituló "Crecimiento con Participación: Una Estrategia de Desarrollo para el Siglo XXI (1999-2004)".

Este profesor de Economía de la Universidad de Los Ángeles en California (UCLA) disertará hoy en un foro para analizar la posición de Centroamérica en el entorno económico global.

Previo a su llegada al país, Sebastian Edwards respondió preguntas de El Diario de Hoy vía correo electrónico.

P. ¿Cuál es su evaluación del desempeño de la economía salvadoreña en años recientes?

—Hay dos lecturas. Por un lado se ha mantenido la estabilidad, y eso es bueno. De otro, la tasa de crecimiento ha sido muy decepcionante. Si uno mira las estadísticas de crecimiento de la región, El Salvador se destaca por la mediocridad. Me duele decirlo, porque por años he estado enamorado de este país, pero es la verdad.

¿Qué pasó? Esa es la pregunta del millón de dólares.

P. El sector privado y el actual gobierno mantienen una relación tensa en El Salvador. ¿Cuáles son sus valoraciones al respecto y qué recomendaciones haría para minimizar el impacto de esta tensión en el desarrollo económico y social del país?

—El Salvador necesita una estrategia amplia y visionaria para retomar la senda del crecimiento, las mejoras sociales y la prosperidad. Ello requiere de un gran acuerdo nacional.

En ese sentido, es de esencia que los distintos sectores dejen sus diferencias de lado, y que se lancen a trabajar en forma conjunta.

P. Usted vive en Los Ángeles. ¿Qué podría decirnos de las lecciones que esa ciudad ha aprendido en la lucha contra las pandillas?

—Los Ángeles ha seguido una política de múltiples medidas. Por un lado un trabajo comunitario profundo, en el que se involucran los servicios sociales de la ciudad con organismos privados, incluyendo las iglesias y las escuelas.

El segundo componente es de mantener una aplicación estricta de la ley, donde incluso acciones menores son castigadas. Esto tiene que ver con la teoría de "la ventana rota", desarrollada por el recientemente fallecido James Wilson, un gran cientista social.

P. Hablando de Centroamérica, ¿qué medidas pueden tomar los países de la región para aprovechar las oportunidades que ofrece la actual coyuntura económica global?

—Centroamérica tiene una ubicación geográfica envidiable. Está cerca de los grandes centros de consumo. Por ello, la recuperación incipiente de los EE.UU. es muy positiva para la región. Al mismo tiempo, la anunciada desaceleración de China no la afecta demasiado.

Todo esto sugiere que, muy posiblemente, los próximos años van a ser buenos para América Central. Sin embargo, para aprovechar cabalmente estas oportunidades es necesario impulsar una agenda reformista y modenizadora, que incentive la productividad y la eficiencia. Destrabar el emprendimiento, mejorar las condiciones de seguridad, el respeto a la ley, y reducir los problemas de corrupción.

P. - ¿Considera que los países de América Latina deben fortalecer sus vínculos con China?

—La mejor estrategia para América Latina es tener relaciones comerciales dinámicas y profundas con todos los países del mundo. Esto incluye a China. Ahora, habiendo dicho eso, es importante notar que las empresas chinas –muchas de las cuales son empresas estatales– no siempre ofrecen las mejores condiciones, esto es especialmente el caso en lo referente a inversiones en recursos naturales.

P. ¿Cuáles son sus previsiones sobre el comportamiento de la economía mundial este año?

—La situación sigue siendo muy compleja. Si bien el acuerdo griego fue logrado, aún no sabemos qué porcentaje de los acreedores participarán en le canje de la deuda.

También, la decisión española de tener un déficit mayor que el acordado nos muestra lo difícil de la situación.

El anuncio chino de una menos tasa de crecimiento es otra preocupación. En el lado positivo, la economía de los EE.UU. empieza a recuperase. La tasa de crecimiento del cuarto trimestre fue del 3 % y el mercado inmobiliario se está estabilizando.

Con todo el cuadro sigue siendo difícil, con algunos rayos de sol.

P. ¿Qué impacto está provocando en los hispanos que viven en Estados Unidos el actual entorno de lento crecimiento de la economía?

—Un alto porcentaje de los hispanos trabajan en el sector de la construcción, sector altamente golpeado por la crisis. Por tanto, no es sorprendente que este haya sido uno de los grupos más golpeados por la crisis.

P. ¿Cree que el riesgo de una ruptura de la zona euro persiste, o en su opinión es ya prácticamente nulo?

—Es posible que en dos años la zona del Euro tenga menos miembros que hoy en día.

La permanencia de Grecia en la unión monetaria sigue siendo un punto de interrogación. Algunos analistas han hablado de que los helenos deben tomarse un "sabático" del Euro. Pero eso es más fácil decirlo que hacerlo.

Pero, hay que recordar que aún cuando el canje sea exitoso muchos observadores incluyendo los profesionales del FMI –dudan que se cumpla el objetivo de tener una deuda del 120 % del PBI en 2020.

P. ¿Está usted de acuerdo con que el mecanismo de condonación de la deuda griega es un "fraude", como algunos opinan? ¿Qué impacto puede tener en los mercados de capitales la aplicación de esta medida?

—No estoy de acuerdo, para nada. Los mercados financieros conllevan riesgos. De hecho, la idea es que los inversionistas seleccionen qué nivele riesgo quieren tomar. Y todo el mundo debiera haber sabido que Grecia era un país relativamente riesgoso, y que invertir el sus títulos llevaba una probabilidad implícita de reestructuración.

Ahora, el que el mercado haya ignorado este hecho tan simple es un problema. También lo es que sucesivos gobiernos griegos hayan producido cifras falsas.

Hasta cierto punto, este episodio es positivo; ayudará a que los mercados financieros se mantengan honestos.

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