El Salvador se deteriora en rankings mundiales

Por 6ª vez, mal calificado en competitividad

A la presentación de resultados y análisis del Incae asistieron empresarios, funcionarios y analistas. Foto EDH / mario amaya

Durante los últimos años, El Salvador ha retrocedido rápidamente en los ranking mundiales que miden la competitividad, el clima de negocios y el desarrollo humano.

Los informes del Foro Económico Mundial, la Comisión Económica para América Latina (Cepal), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entre otros, enfatizan problemas que el país conoce de memoria, pero para los que hasta la fecha no habido soluciones efectivas: El recrudecimiento de la violencia, la poca inversión en educación, la inestabilidad política, los altos niveles de burocracia y la falta la de certidumbre jurídica.

"Por sexto año consecutivo, la evaluación global hecha a El Salvador indica un claro deterioro comparado con otros países del mundo", explicó ayer Lawrence Pratt, director del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (Clacds), durante el análisis de los resultados del Informe de Competitividad.

Pratt afirmó que "desde finales de los 90, El Salvador ha perdido el rumbo" y añadió que el resultado es que hoy el país se ubica al nivel de Georgia, Líbano, y la endeudada Grecia, pese a los avances logrados en infraestructura y el sector financiero.

Este año el país cayó nueve posiciones, al ubicarse en el sitio 91 de 142 países evaluados. La baja puntuación en institucionalidad –impulsada especialmente por la violencia–, la deficiencia en la educación y capacitación, la falta de innovación empresarial y la inestabilidad política son las principales desventajas que reveló el Foro en su informe.

Sobre la falta de innovación empresarial, el presidente de la Zona Franca American Park, Antonio Escohar, calificó de "deprimente" la posición 127 que ocupa El Salvador, y dijo que en buena medida se debe a la rigidez y falta de confianza de la banca comercial para otorgar créditos. Sin embargo, se mostró optimista de que con la Banca de Desarrollo los empresarios puedan obtener préstamos para modernizar su actividad.

Educación, la llave

"Me preocupa que nos quedemos con el pesar, cuando de lo que se trata es de hacer algo", subrayó el rector del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), Arturo Condo frente a la lista de retrocesos.

El experto indicó que no existen recetas para encaminar al país, pero al igual que Pratt sostuvo que la inversión en educación de calidad y el fortalecimiento de sectores productivos contribuirá sin duda a mejorar la competitividad, a reducir los niveles de violencia y la condición de vida de los habitantes. "El Salvador no tiene minerales, no tiene mucha energía, lo que tiene es buena ubicación y gente que trabaja duro, por eso necesita una educación de primerísima línea porque el mayor activo que tiene es su gente", argumentó el director de Clacds, quien agregó que una economía tan pequeña como la salvadoreña debería concentrarse en desarrollar dos o tres industrias.

Condo añadió que un factor decisivo para que las medidas propuestas tengan impacto será el involucramiento de la sociedad civil y el sector privado.

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