El Papa Francisco arremete contra los "corruptos"

El Pontífice además advierte que "los cristianos corruptos y los sacerdotes corruptos hacen mucho daño a la Iglesia"

El pasado viernes, el Papa también arremetió en su homilía en Santa Marta contra "la diosa de la corrupción". foto edh / efe

EL VATICANO. La corrupción "es un pecado grave", y una pendiente en que la gente podrida se hunde cada vez más, según alertó ayer el Papa Francisco en la misa de las siete de la mañana en Casa Santa Marta, a la que asistía una treintena de personas, incluidos algunos empleados del Vaticano.

Las palabras contra la corrupción se producen apenas tres días después de que, también durante la misa en la residencia de Santa Marta, el Papa clamara contra "los devotos del dios soborno".

Radio Vaticano publicó otros extractos de la homilía de ayer, donde el Papa argentino afirmó que se puede ser "pecador", porque lo somos todos, "pero no corruptos". "El corrupto intenta engañar, y donde hay engaño no está el Espíritu de Dios. Esta es la diferencia entre el pecador y el corrupto", recalca.

El Pontífice dedicó su homilía al perdón y aseguró que "Jesús no se cansa de perdonar y nos aconseja hacer lo mismo con los demás", pero puntualizó que lo peor es quien no se arrepiente de sus pecados.

"La doble vida de un cristiano es algo tan malo, tan malo...", dijo el papa, que citó a quien asegura que es "benefactor de la Iglesia, se rasca el bolsillo y da a la Iglesia, pero con la otra mano roba al Estado, a los pobres".

"Una putrefacción decorada: esta es la vida del corrupto. Y Jesús, sencillamente, no llamaba 'pecadores' a estos, sino 'hipócritas'".

"Algunos podrán decirme que esto lo hacen todos", el Papa insistió en que "¡todos no!", pero sí por desgracia, "algunos administradores de empresas, algunos administradores públicos, algunos administradores del gobierno… Quizá no sean tantos".

Con toda claridad denunció que "un cristiano que presume de ser cristiano, pero no vive como cristiano, es un corrupto. Todos conocemos alguno así… ¡Y cuánto daño hacen a la Iglesia! Los cristianos corruptos, los sacerdotes corruptos ¡hacen mucho daño a la Iglesia! Porque no viven en el espíritu del evangelio, sino en el de la mundanidad".

El obispo de Roma explicó la diferencia, importantísima, entre "pecar y escandalizar": "el pecador se reconoce como tal, y por eso recibe el perdón de Dios todas las veces que lo necesite. Sin límites. En cambio, el hipócrita se finge justo y, con eso provoca escándalo. El Papa recordó que "Jesús dijo '¡Ay de quien cause escándalo!' No habla de pecado, sino de escándalo, que es otra cosa".

En todo caso, quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción "da de comer a sus hijos pan sucio. Y sus hijos, quizá educados en colegios caros, quizá crecidos en ambientes cultos, han recibido de su papá como alimento la suciedad, porque su padre, llevando pan sucio a casa ha perdido la dignidad. ¡Y esto es un pecado grave!"

El Papa invitó a rezar "por tantos niños y muchachos que reciben de sus padres pan sucio" y también a rezar para que "los devotos de la diosa corrupción se den cuenta de que la dignidad viene del trabajo digno, del trabajo honrado, del trabajo de cada día y no de estos caminos más fáciles que al final te quitan todo".

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El Papa ha clamado contra la corrupción en numerosas ocasiones desde que el pasado 13 de marzo fuera elegido Papa.

El viernes, sin ir más lejos, lo hizo una vez más, arremetiendo contra el "espíritu de mundanidad" —al que definió como "el enemigo"— y criticando a quienes se embolsan comisiones ilegales. "La costumbre de las comisiones ilegales es una costumbre mundana y fuertemente pecadora", aseguró con su habitual estilo directo.

"Es una costumbre que no viene de Dios: ¡Dios nos mandó a llevar el pan a casa con nuestro trabajo honesto!", resaltó.

También denunció el viernes la cultura del soborno y la corrupción que impera tanto a nivel público como privado, "un dinero sucio" que se convierte en "pan sucio para los hijos", dijo.

Para el Papa argentino recibir sobornos "es un pecado grave", advirtió durante la misa que celebra todas las mañanas en la Casa Santa Marta, dentro del Vaticano.

"Se comienza con un sobre y después es como la droga", clamó ante el pequeño grupo de personas que asistían.

El Pontífice mencionó también a algunos "administradores de empresas, administradores públicos, administradores del gobierno", que si bien pueden ser "no tantos", caen en "una costumbre mundana y fuertemente pecaminosa". —AGENCIAS

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