Salvadoreños se unen al peregrinaje

Junto a millones de jóvenes de todo el mundo, los compatriotas acompañaron este recorrido a la playa de Copacabana.

RÍO DE JANEIRO, BRASIL. Luego de varios días de lluvia, por fin el sol salió en la ciudad carioca, tiempo perfecto para que los jóvenes de todo el mundo salieran a las calles en una peregrinación que comenzó desde muy temprano.

El tren y el metro estuvieron inhabilitados para que las delegaciones se integraran a este recorrido de unos 9.5 kilómetros desde el centro de Río de Janeiro hasta la playa Copacabana como parte de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

Los jóvenes, muchos de ellos con banderas de sus países de origen, principalmente latinoamericanos, andaban por las calles de la ciudad, algunos orando, otros cantando, bajo la protección del Ejército de Brasil.

La delegación salvadoreña de los Peregrinos de La Paz se unió también a este recorrido con entusiasmo y alegría.

Muchos de ellos como Sandra Zamora aprovecharon este recorrido para tomarse fotos para el recuerdo.

La alegría, la fe y muchas emociones se hacían sentir mediante este recorrido hasta la playa.

"No importa nuestra lengua, pero si nos une el amor de Dios, estoy por esta peregrinación que hemos tenido por estas calles llenas de miles de jóvenes cantando y alabando a Dios ha sido una experiencia inolvidable", comentó Leonel Méndez.

"Lo más importante es que estamos compartiendo nuestra fe con diversos jóvenes de diferentes países", añadió Méndez.

De acuerdo con este peregrino, esta semana ha estado llena de sorpresas pero sobre todo de momentos que los han ayudado a renovar su fe.

"El mensaje principal que nos ha dado nuestro Santo Papa es ahora más que nunca los jóvenes tenemos que ir contra corriente, ser valientes y llevar a Cristo, nos invita que en este mundo tan polarizado definamos nuestra fe , y llevar ese amor al Evangelio a cualquier lugar", dijo Méndez.

Inicialmente este peregrinaje, uno de los actos de las jornadas, debía haber recorrido 13 kilómetros hasta Guaratiba, un barrio alejado de la ciudad donde se iban a llevar a cabo los actos finales del encuentro católico.

No obstante, las lluvias de los últimos días convirtieron en un lodazal el descampado donde estaba previsto que se celebraran la vigilia y la misa final el domingo, por lo que los organizadores transfirieron esos actos a Copacabana.

Mientras los jóvenes pasaban por las calles las delegaciones también aprovecharon a recoger sus kits de peregrinos para pasar la noche en vigilia en la playa para la misa de este día con la cual se despedirá el Papa de los jóvenes.

Por la tarde en la playa se apreciaron diversas presentaciones.

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