Rousseff propone gran pacto para mejorar servicios públicos

Prometió que mantendrá el orden en las calles

Manifestantes en el barrio Barra da Tijuca en Río de Janeiro (Brasil). foto edh / efe

BRASIL. La presidenta Dilma Rousseff rompió ayer su silencio después de más de una semana de multitudinarias y violentas protestas, al decir en un discurso transmitido por televisión en horario estelar que las protestas pacíficas son parte de una democracia sólida, pero que la violencia no puede ser tolerada.

Prometió mejorar los servicios públicos, pero señaló que no se conseguirá de la noche a la mañana. Admitió que se precisan "formas más eficaces de combate a la corrupción", en su primer mensaje a la población tras históricas protestas en toda la nación.

"Voy a conversar con los jefes de otros poderes y voy a invitar a los gobiernos y a los alcaldes de las principales ciudades para un gran pacto en torno a la mejoría de los servicios públicos", dijo Rousseff.

El pacto de cuatro puntos prevé: 1) un plan nacional de movilidad urbana que privilegie el transporte público; 2) destinar el 100 % de los recursos de los "royalties" del petróleo para la educación (esto debe ser aprobado por el Congreso); 3) traer de inmediato a miles de médicos del exterior para ampliar el sistema de salud pública, y 4) recibir a líderes de los manifestaciones pacíficas, de organizaciones juveniles, sindicatos, movimientos de trabajadores y asociaciones populares.

"En relación a la Copa, quiero aclarar que el dinero que el Gobierno federal gastó en los estadios es fruto del financiamiento que será debidamente pagado por las empresas y gobiernos que están explotando esos estadios", afirmó.

Las protestas continuaron ayer cuando unas mil personas marcharon en el oeste de Río de Janeiro y algunos saquearon tiendas e invadieron un enorme centro de artes construido con $250 millones, que permanece vacío después de años de obras. La Policía dijo que algunos iban armados y dispararon contra sus oficiales.

La radio local también reportó que los manifestantes estaban dirigiéndose hacia el apartamento del gobernador del estado de Río de Janeiro, Sergio Cabral, en el lujoso barrio de Ipanema.

Hubo otras protestas en Sao Paulo, donde el tráfico vehicular estaba paralizado, pero no se reportaba violencia, así como en Fortaleza, en el noreste, mientras los manifestantes convocaban a movilizaciones en 10 ciudades para hoy.

La Conferencia Nacional de Obispos Católicos de Brasil se pronunció a favor de las protestas, afirmando que expresa "solidaridad y apoyo a las manifestaciones siempre que sean pacíficas". —AGENCIAS