Dos heridos tras explosión de coche bomba frente a embajada francesa en Libia

Este fue el primer ataque contra una misión diplomática en Trípoli, considerada más segura que el resto del país del norte de África desde el final de la guerra de 2011 que derrocó a Muammar Gaddafi

Un coche bomba explotó en las afueras de la embajada de Francia en Trípoli. Hubo dos guardias heridos. Foto/ Reuters

La embajada de Francia en Libia sufrió lo que pareció ser un ataque con coche bomba el martes, que dejó dos guardias franceses heridos y llevó la violencia a la capital tras una serie de incursiones contra sedes extranjeras en el este.

Este fue el primer ataque contra una misión diplomática en Trípoli, considerada más segura que el resto del país del norte de África desde el final de la guerra del 2011 que derrocó a Muammar Gaddafi, que dejó a Libia repleta de armas y grupos armados.

Las embajadas han sido blanco de ataques en Libia, sobre todo uno contra la misión de Estados Unidos en la ciudad oriental de Bengasi en septiembre que causó la muerte del embajador estadounidense y otros tres ciudadanos de ese país.

Funcionarios estadounidenses dicen que militantes con lazos con al Qaeda probablemente fueron los responsables del ataque, pero ningún grupo se lo había adjudicado hasta el momento.

El brazo de al Qaeda en el norte de África había advertido de una venganza por la intervención de Francia en Malí, pero no había señales claras de quiénes estuvieron detrás de la explosión del martes en la embajada en Libia.

Residentes que viven cerca del complejo de la embajada, en la zona Hay Andalus de la capital, dijeron que escucharon dos explosiones temprano en la mañana alrededor de 0700 hora local (0500 GMT).

"Pensamos que era un coche con una bomba caza bobos", dijo a Reuters un funcionario de la embajada francesa. "Hubo muchos daños y hay dos guardias heridos", agregó.

Mohammed Sharif, jefe de la policía de Trípoli, dijo que "un dispositivo explosivo fue colocado en un automóvil estacionado afuera de la embajada".

Una gran parte de la pared que rodea el complejo colapsó y una esquina del edificio de la embajada se desplomó. Muebles de oficina estaban desparramados por el piso y agua de un caño que explotó salía hacia la calle.

El presidente francés, Francois Hollande, condenó el ataque.

"Francia espera que las autoridades libias arrojen luz sobre este acto inaceptable para que los autores sean identificados y llevados ante la justicia", dijo Hollande en un comunicado.

El ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius, que tenía previsto estar en Trípoli el martes, dijo que se evitó una matanza mayor sólo porque el ataque ocurrió poco antes de que el personal de la embajada llegara a trabajar.

"Este es un ataque que apunta no sólo a Francia sino a todos los países que luchan contra grupos terroristas", dijo en BFM TV, agregando que la seguridad debe incrementarse en la región.

Agregó que uno de los dos guardias había resultado herido de gravedad y sería operado en Trípoli.

EXPLOSION LARGA

El Ejército libio acordonó el complejo mientras docenas de soldados permanecían en el exterior. Una empleada de la embajada llegó al lugar de la escena y se puso a llorar cuando vio la destrucción del lugar. Recibió autorización para ingresar para unirse a sus colegas y personal de seguridad francesa.

Un residente que vive a menos de 100 metros de la embajada dijo que sus ventanas temblaron cuando se produjo la primera explosión.

"Estaba en mi casa durmiendo cuando me desperté por una larga explosión. Fui a la puerta y encontré que (la embajada) había sido volada", dijo Osama al-Alam, quien vive al lado de la sede diplomática y cuya casa quedó muy dañada.

Dos automóviles que estaban estacionados afuera de la embajada quedaron carbonizados y otros, dañados. Una palmera de un jardín se había caído sobre el techo.

"Creo que hubo dos explosiones, la primera fue muy fuerte y luego hubo una más pequeña", dijo otro testigo. "Hubo un poco de humo negro al principio, y luego se volvió blanco", agregó.

La seguridad sigue siendo precaria en la Libia de posguerra, un país inundado de armas y donde las milicias suelen hacer lo que les place.

La mayoría de los empleados de las embajadas extranjeras y de los trabajadores de ayuda humanitaria tienen estrictas medidas de seguridad en la ciudad. Bengasi se mantiene fuera del alcance de muchos extranjeros.

Libia ha prometido una fuerza especial para proteger a los diplomáticos pero hasta el momento sólo ha agregado algunos patrulleros adicionales afuera de las embajadas de la capital.