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Francisco pide servir al débil al iniciar papado

El papa fue investido con el palio de lana de cinco cruces rojas y recibió el anillo del Pescador, símbolo del papado como "pescador de almas" en referencia al apóstol Pedro

El Papa inaugura su pontificado

El papa Francisco inauguró su pontificado con una misa ante miles de fieles en la plaza de San Pedro en la que destacó la necesidad de cuidar el medio ambiente y servir a los que más lo necesitan.

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AP Martes, 19 de Marzo de 2013
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El papa Francisco definió el marte las prioridades de su pontificado, en una homilía en la que apeló a la protección del medio ambiente y el servicio a los más necesitados.

El papa fue investido el martes con el palio de lana de cinco cruces rojas y recibió el anillo del pescador, símbolo del papado como "pescador de almas" en referencia al apóstol Pedro.

Con estos dos gestos cargados de simbolismo, Francisco comenzó oficialmente su ministerio como pontífice número 266 de la Iglesia católica, una religión que profesan 1.200 millones de personas en todo el planeta.

El papa pasó casi más tiempo saludando jefes de Estado y personalidades que oficiando la solemne misa de inicio de su papado en la plaza de San Pedro del Vaticano, a la que asistieron casi 200.000 personas, además de delegaciones oficiales, reyes, príncipes y presidentes de más de 130 países.

Durante su homilía pidió a los gobernantes que sean "custodios" de la creación de Dios, que respeten el medio ambiente y no dejen que "los signos de destrucción y de muerte" acompañen al mundo.

"El odio, la envidia, la soberbia ensucian el mundo", dijo.

Francisco, de 76 años, enfrenta un papado marcado por la profunda crisis de la Iglesia, sumida en diversos escándalos de corrupción. Sobre su papel como guía de los católicos, aseguró que el verdadero poder del sucesor de Pedro es el "servicio humilde" y rico en fe, especialmente dirigido a los más desfavorecidos.

Francisco fue interrumpido por aplausos en algunas partes de su predicación, en la que también recordó a su predecesor, el ahora papa emérito Benedicto XVI.

Antes de la celebración litúrgica, que coincidió con la festividad de San José, recorrió en papamóvil descubierto una abarrotada plaza de San Pedro, en la que se congregaron casi 200.000 personas según el Vaticano. El papa dio varias vueltas entre vítores y aplausos de los fieles en un día primaveral y soleado en Roma.

Bajó del vehículo en una ocasión para bendecir a un enfermo. También besó a varios niños durante el paseo, en el que las campanas de la basílica repicaron en señal de júbilo.

Numerosas banderas latinoamericanas y sobre todo argentinas, país de origen de Francisco, colorearon el recorrido del papa. Una de ellas, por ejemplo, mostraba una imagen grande del pontífice junto al escudo de su equipo favorito de fútbol en Argentina: San Lorenzo de Almagro.

A pesar que se trata de un viaje largo y caro, fueron numerosos los argentinos que desoyeron al pontífice, que los invitó a no venir y guardar ese dinero a los pobres, y corrieron a tomar el primer vuelo a Roma.

Ana María Carvallo, de 39 años, trabaja en Cáritas de Buenos Aires y conoció a Jorge Mario Bergoglio en su etapa como primado de la capital.

"Es una alegría muy grande para Argentina, para América Latina y para una que compartió muchas cosas cotidianas con él, así que valió la pena este sacrificio económico y lo decidí de un día para otro", contó Carvallo, quien fue directamente desde el aeropuerto romano de Fiumicino al Vaticano.

De hecho, Francisco quiso tener un detalle con sus compatriotas argentinos congregados de madrugada en la plaza de Mayo bonaerense para seguir la celebración a través de unas pantallas.

Una hora antes de la misa, grabó un mensaje telefónico en el que exhortaba a los argentinos a dialogar más y pelear menos.

"Que no haya odio, que no haya pelea, dejen de lado la envidia, no le saquen el cuero (critiquen) a nadie", afirmó el papa. "Dialoguen; que entre ustedes se viva el deseo de cuidarse".

Al término de la misa, saludó a los mandatarios en el interior de la basílica. La primera fue la presidenta argentina Cristina Fernández. Francisco charló animadamente con la mayoría de líderes latinoamericanos, especialmente con el ecuatoriano Rafael Correa y la brasileña Dilma Rousseff.

Además tras el acto religioso procedió a reiterar su llamado a través de un mensaje en su cuenta de Twitter: