resumen noticias

Papa Francisco reza en multitudinario primer Ángelus

Unos 150 mil fieles de todo el mundo se congregaron en la plaza de San Pedro del Vaticano. El Sumo Pontífice escribió su primer tuit y reiteró su pedido a la feligresía para que recen por él

El primer ángelus de Francisco

Más de 100,000 personas aclamaron en la Plaza de San Pedro del Vaticano al papa Francisco para el primer ángelus de su pontificado, en el que insistió sobre la necesidad de la misericordia y el perdón

Ver en Media Center >
AP Domingo, 17 de Marzo de 2013
Galería

El papa Francisco se dio el domingo un baño de multitudes en el rezo de su primer Ángelus, en el que dijo a los fieles que la misericordia es capaz de cambiar al mundo.

Poco después, y aunque en su pasado como cardenal Jorge Bergoglio, no se distinguió por el uso de redes sociales, lanzó su primer tuit al mundo a través del perfil Pontifex, que permanecía inactivo desde la renuncia de Benedicto XVI.

El pontífice, que improvisó parte de su intervención, cautivó a la multitud al iniciar sus palabras con un sencillo "fratelli e sorelle, buon giorno" (hermanos y hermanas, buenos días) y culminar con un "buon pranzo" (buen provecho). También se apartó de la tradición al hablar solamente en italiano en lugar de saludar en varios idiomas a los fieles, que lo despidieron con risas y aplausos.

Unas 150.000 personas se congregaron en la plaza de San Pedro del Vaticano para asistir al primer gran acto multitudinario del papa desde su elección el pasado miércoles. Banderas argentinas y de otros países latinoamericanos se hicieron notar con especial intensidad.

Entre ellas se destacaba una pancarta con la leyenda "La mano de Dios".

Es una expresión tradicionalmente reservada a Diego Maradona y su gol contra Inglaterra en el Mundial de 1986, que quizá ahora el futbolista tenga que compartir con el nuevo papa Francisco por su origen argentino.

"Es por Diego (Maradona) y esperemos que sea por la Iglesia", dijo Gonzalo Torreiro, un argentino de 33 años que llevaba la pancarta junto con su esposa. "El nuevo papa es una persona cotidiana, original y espontánea, con los mismos gestos que tenía en la Argentina".

Desde el balcón de su residencia, Francisco volvió a pedir a los fieles que recen por él. Además, en una breve predicación, recordó que la "misericordia" y el perdón cambian el mundo.

El primer papa latinoamericano de la historia parece haber sido muy bien acogido entre los católicos gracias a la naturalidad de sus gestos y algunos mensajes como el del sábado a favor de una "Iglesia pobre y para los pobres". En la plaza se podían leer pancartas, como "Francisco eres la primavera de la Iglesia" o "Gracias Francisco por devolvernos a la sencillez".

"No me identificó con la Iglesia, pero creo que Francisco ha sido un soplo de aire fresco que puede traer el cambio", dijo Alma Macho, una chilena de 59 años residente en Roma que asistía al Ángelus por primera vez. "El Vaticano parecía un supermercado y estos mensajes a favor de la paz y la pobreza son fundamentales".

José María Zivano, de 39 años, es un sacerdote de la parroquia de San Benito de Buenos Aires que llegó a Roma para asistir a la misa de entronización de Francisco el próximo martes.

Zivano tuvo la oportunidad de reunirse con el papa, al que conoce personalmente, y reconoció que tiene una dura tarea por delante.

"Se marchó como nuestro obispo Bergoglio y ahora es papa", dijo Zivano a The Associated Press. "Dice que está muy bien y con mucha paz. Y creo que lo está transmitiendo".

"Habla como si estuviera en una parroquia", añadió.

Después del rezo en la plaza, Francisco estrenó la cuenta de Twitter Pontifex con su primer tuit.

Horas antes del Ángelus, se saltó el protocolo y apareció por sorpresa en las inmediaciones de la plaza de San Pedro, para sorpresa de fieles y curiosos que lo recibieron con aplausos y vítores.

En el estilo informal, habló con el jefe de seguridad y le indicó que quería saludar a dos sacerdotes, a quienes abrazó cariñosamente.

Posteriormente, se dirigió a la iglesia de Santa Ana, dentro del Vaticano, donde celebró la misa dominical a la que tradicionalmente asisten los residentes en este pequeño Estado.