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Correa aspira a reelegirse entre denuncias de acumular poder

El gobernante aspira a reelegirse, lo que le permitiría extender su Gobierno socialista durante 10 años

Sábado, 16 de Febrero de 2013

ECUADOR. Rafael Correa aspira a cimentar una década como gobernante de Ecuador en las elecciones de hoy frente a una oposición atomizada que le acusa de acumular un poder excesivo.

Correa llegó al poder tras las elecciones de 2006 al frente del Movimiento Alianza País (AP), agrupado por fuerzas sociales y grupos de izquierda. Siete años después, busca la reelección con el mismo grupo político pero sin todos los apoyos iniciales.

Aunque se han separado de grupos de indígenas y representantes de algunos sectores sociales de izquierda, el movimiento encara las elecciones con un equipo político y de comunicación más estructurado y una base muy sólida de respaldo popular labrado en los últimos seis años de gobierno. A su haber tiene, entre otros, la inversión en infraestructura, educación y salud, y en contra algunos casos de corrupción aún latentes que han salpicado a cercanos al régimen y familiares del gobernante.

Para sus detractores, sin embargo, es un político autoritario e impulsivo que no tolera las opiniones diferentes y persigue a sus adversarios, mientras ataca tanto a la libertad de expresión como a la libre empresa.

Los opositores aseguran que su éxito político se deriva de la gran expansión de los poderes presidenciales y del uso indiscriminado de las arcas del Gobierno, hinchadas por el alza de los precios del crudo, el aumento de los impuestos y los acuerdos de financiamiento con China.

Además Correa ha reformado las instituciones estatales mediante una nueva Constitución aprobada en 2008, con lo que amplió el alcance de su poder, lo ayudó a poner aliados en entidades clave y ahora le permitiría ser presidente por dos mandatos consecutivos.

También pasó por encima de una Asamblea hostil llamando a un referendo en 2011 sobre reformas para las que probablemente no hubiera podido tener el apoyo del legislativo. Críticos dicen que algunas de esas reformas le han permitido aumentar su poder sobre el sistema judicial. Al mismo tiempo, amplió el uso de los medios estatales para pulir su imagen, comenzó a llamar a los periodistas "corruptos" y "sicarios de tinta", y demandó por difamación a dos diarios críticos.

Líderes empresariales dicen que la expansión del control estatal sobre la economía y la creación de impuestos ha debilitado el sector privado, mientras advierten sobre la necesidad de atraer a la inversión extranjera para sostener el crecimiento del país petrolero y dolarizado.

El exbanquero Guillermo Lasso, su principal rival, le acusa de querer extender la "franquicia del socialismo" en Ecuador por la similitud entre su Gobierno y los de Venezuela y Bolivia.

Para no ir a una segunda ronda, Correa necesita al menos la mitad de los votos válidos más uno, es decir sin incluir ni nulos ni blancos, o contar con más de un 40 % de los sufragios y una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales con respecto al segundo candidato.

Sus siete contrincantes, algunos de ellos caras nuevas en el campo electoral, no solo pugnan por quitarle el sillón presidencial, sino por evitar que controle el Legislativo.

Su principal línea de ataque en la campaña ha sido acusarle de injerencia en otros poderes del Estado, en particular el Judicial, algo que el gobernante rechaza. Alianza País ha sabido aprovechar el fuerte peso de la imagen de Correa en la política local y es él mismo el que promueve en los mítines el voto "en plancha" para todos los candidatos del movimiento, pues votar por la lista de Alianza País es votar por Correa, según sus palabras.

Con menos reconocimiento popular y bajo el estigma de haber sido banquero en un país que tiene vivo el recuerdo de la crisis financiera de 1999, Lasso, del movimiento Creo, llega a la contienda electoral con un escaso pasado en arenas públicas, al haber sido brevemente gobernador y ministro en gobiernos anteriores.

En la lid también está el dirigente de Sociedad Patriótica, el expresidente Lucio Gutiérrez, que se dio a conocer por haber respaldado a los indígenas en la revuelta que destituyó a Jamil Mahuad del poder. Posteriormente él mismo fue derrocado.

Alberto Acosta, disidente del actual Gobierno, dirige grupos de izquierda desencantados con Correa y busca por primera vez la Presidencia.

Quinto intento

Mientras, el magnate bananero Álvaro Noboa, del Partido Renovación Institucional Acción Nacional, intentará por quinta vez llegar al Palacio de Carondelet, aunque con pocas opciones.

Conocido por su paso por la Asamblea Nacional Constituyente que reformó la Carga Magna y por su labor como concejal de Quito, Norman Wray, del movimiento Ruptura, otro exaliado de Correa, va también por la Presidencia.

El partido Roldosista Ecuatoriano, del líder populista Abdalá Bucaram, terciará en los comicios con el pastor evangélico Nélson Zavala, poco conocido en el ámbito político pero polémico por sus comentarios contra los homosexuales.

El más joven de todos los candidatos es Mauricio Rodas, de 37 años, un doctor en jurisprudencia que se dio a conocer años atrás por un pulso que mantuvo con el régimen.

Una victoria hoy allanaría el camino para que Correa, de 49 años, permanezca una década en el poder, una hazaña notable en un país donde los golpes militares y las protestas violentas vulneraron la figura presidencial. —AGENCIAS