Sale de encierro después de un trasplante de rostro

Cuando Norris vio su nuevo rostro en el espejo, lo único que hizo fue abrazar a los médicos.

La operación duró 36 horas y en ella participaron más de 150 médicos. Fotos EDH / ap

ESTADOS UNIDOS. Después de que un accidente con un arma de fuego le arrancara la mitad de la cara, Richard Lee Norris pasó 15 años viviendo como un ermitaño en Hillsville, Virginia. Horriblemente desfigurado se pasaba la vida en un encierro. Cuando se aventuraba a salir a la calle lo hacía enmascarado con una gorra de béisbol y una mascarilla quirúrgica. No hizo carrera y nunca se casó.

Ahora, siete meses después de someterse al trasplante de rostro más completo de la historia, Norris, de 37 años, sale de su encierro.

Gracias a una combinación de potentes medicinas y una determinación férrea, Norris está sanando con mayor rapidez de lo que nadie esperaba, según sus médicos en el Centro Médico de la Universidad de Maryland (UMMC), donde se llevó a cabo su trasplante.

"Nosotros hacemos la operación como médicos, pero el resto depende de usted como paciente", dijo Eduardo Rodríguez, odontólogo y cirujano del UMMC. "Usted lleva el peso de la responsabilidad". Norris, según Rodríguez, asumió la responsabilidad.

La operación de 36 horas se llevó a cabo en marzo y en ella participaron más de 150 médicos, enfermeros y personal del UMMC.

"Todo, desde el cuero cabelludo hasta la mitad de mi cuello fue reemplazado, incluyendo los huesos de la mandíbula, los dientes, parte de la lengua, músculos y nervios", dijo Norris. —AGENCIAS

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