"¿Cuál es su pizza favorita: con salchicha o salchichón?"

La cadena Pizza Hut ofreció hoy darle pizza gratis de por vida —una pizza grande semanal durante 30 años— o un cheque por 15.600 dólares a quien plantee esa interrogante durante el debate del próximo martes

Foto AP

Durante el proximo debate presidencial, los candidatos sopesarán preguntas sobre los temas más importantes de nuestra época, pero la más controversial podría ser "¿Cuál es su pizza favorita: con salchicha o salchichón (pepperoni)?"

La cadena de pizzerías Pizza Hut ofreció hoy que dará pizza gratis de por vida —una pizza grande semanal durante 30 años— o un cheque por 15.600 dólares a quien plantee esa pregunta durante el debate del próximo martes, ya sea al presidente Barack Obama o a su adversario republicano Mitt Romney.

La oferta amenaza con disgustar a millones de personas que esperan oír las opiniones de los candidatos sobre economía, sistema de salud y otros asuntos serios de interés nacional. Sin embargo, es poco probable que suceda debido a las estrictas reglas que por lo general se siguen en este tipo de debates.

"Es una terrible pérdida de tiempo para los candidatos presidenciales, los organizadores del debate y todos los que desean escuchar", comentó Mickey Sheridan, barman de Queens, Nueva York, que es comensal asiduo de Pizza Hut. "Debería encontrar otro modo de publicitarse".

La iniciativa de Pizza Hut tiene lugar en momentos en que los publicistas buscan nuevas vías para llegar al público televisivo que cada vez se resiste más a sus comerciales tradicionales. También ocurre mientras los estadounidenses prestan mayor atención a los debates presidenciales. El 3 de octubre, unos 67,2 millones de personas observaron el primer debate entre Obama y Romney, la mayor teleaudiencia para un debate presidencial desde 1992, según el servicio Nielsen.

No es la primera vez que se plantea una pregunta aparentemente frívola a un presidente o candidato durante un acto televisado en vivo. Uno de los momentos más famosos en la historia de la televisión se produjo durante un encuentro en 1994 por MTV cuando un miembro del público le preguntó al entonces presidente Bill Clinton: ¿Calzoncillos o boxers?, y éste respondió: "Por lo general, calzoncillos". Su respuesta se volvió un momento imborrable de la cultura pop estadounidense.

Pero estos momentos no siempre terminan bien. En 2009, durante el informe presidencial de Obama sobre el Estado de la Unión, el congresista de Carolina del Sur Joe Wilson le gritó "mentiroso, mentiroso" y aunque se disculpó de inmediato, fue criticado por miembros de ambos partidos por su falta de decoro.

"Creo que la gente está frustrada con el proceso político, pero tampoco desea que se vuelva un zoológico", dijo Allen Adamson, director administrativo de la firma Landor Associates en Nueva York.

Puede ser incluso más difícil para los publicistas alejarse de este tipo de estruendos. Aunque las empresas siempre buscan los temas políticos del momento para conseguir publicidad, esto puede ser contraproducente. Por ejemplo, hubo un contragolpe en febrero de 2011 cuando Kenneth Cole comparó los levantamientos de la Primavera Arabe con la locura por la colección de primavera del diseñador estadounidense. La empresa después tuvo que disculparse.

"El contexto realmente importa", opinó Deborah Mitchell, profesora de Mercadotecnia en la Universidad Estatal de Ohio. "Está bien la sátira política si está en un contexto donde las personas la esperan. Cuando se viola el contexto es cuando hay problemas".

Sin embargo, es posible que la pregunta de la pizza se quede en el congelador, debido a las normas que controlan los debates.

El primer debate presidencial fue en 1992 y no había muchas reglas, dijo Alan Schroeder, profesor de periodismo en la Universidad Northeastern y autor del libro "Presidential Debates: 50 Years of High-Risk TV" (Debates presidenciales: 50 años de televisión de alto riesgo).

Sin embargo, desde entonces esto ha cambiado y se han incorporado muchas restricciones en la forma en que la audiencia puede hacer preguntas.

Aunque no se han divulgado las reglas de este debate, Schroeder explicó que los asistentes deben llegar antes y escribir sus preguntas en tarjetas para que un moderador les dé luz verde.