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El socialista Hollande desencanta a franceses
Un 51 % de la población no confía en él para solucionar la crisis
FRANCIA. A los tres meses de su elección como presidente, crece el desencanto de la izquierda francesa con François Hollande, comparado veladamente con el presidente socialista del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y otros gobernantes socialdemócratas: "Un social liberal como los que condujeron al desastre a Grecia, España y Portugal".
Jean-Luc Mélenchon, presidente del Frente de Izquierda (FdI), resume la "desilusión" creciente de este modo: "Han sido cien días para casi nada. Tras diez años en la oposición, todo lo que ha hecho el presidente y el gobierno socialista es un colectivo presupuestario para subir impuestos y una Ley contra el acoso sexual...
La promesas socialistas se han perdido en las playas donde veranea el presidente".
Mélenchon se han convertido con mucha rapidez en el dirigente de la izquierda desencantada por la inacción, el inmovilismo y las promesas incumplidas del presidente socialista Hollande, que tienen muchos otros críticos de izquierda.
Los sindicatos anuncian un "otoño caliente", desde mediados de septiembre. Según la Confederación General francesa del Trabajo (CGT), Francia corre el riesgo de perder entre 40,000 y 60,000 empleos industriales, durante el próximo semestre.
Mélenchon pone el dedo en las llagas más dolorosas: "Hollande y sus ministros prometieron tomar medidas de urgencia contra la crisis, contra el cierre de empresas por razones financieras. Cien días después, nada se ha hecho. Todo lo que ha hecho Hollande y su gobierno es tomar medidas para poner en práctica el Tratado europeo que negociaron Sarkozy y Merkel. Hollande ha capitulado en ese terreno".
La "capitulación" económica denunciada por Mélenchon coincide con otro rosario de críticas de fondo, en materia de seguridad interior.
La política de expulsiones policiales expeditivas de gitanos de origen rumano pasa muy mal incluso dentro del Partido Socialista. "Querido François, no te elegimos para esto..." ha comentado con amarga ironía Audrey Pulvar, periodista y esposa de Arnaud de Montebourg, ministro de la Reconstrucción Industrial.
El primer gran test
El temor entre los analistas es que Francia caiga en la recesión que tanto ha evitado. Como para seguir la mala racha, una encuesta divulgada por el diario conservador Le Figaro reveló que un 51% de la población no tiene confianza en él para encontrar soluciones a la crisis de la Zona Euro.
Además, un 60% lo ve incapaz de reducir la deuda y el déficit público, y un 62% no espera que luche eficazmente contra la inmigración clandestina. Esto se traduce en que la figura de Hollande, aplaudido en un inicio por presentarse como el defensor del Estado del Bienestar francés, va perdiendo el brillo de los primeros días.
Le Monde, un diario tradicionalmente alineado con las propuestas socialdemócratas, ha criticado recientemente en un editorial a Hollande por la lentitud de sus medidas –aún no se han tramitado varias de sus promesas estrella– y su poca iniciativa en la UE.
En septiembre, Hollande deberá pasar por la primera gran prueba de su flamante mandato. Deberá demostrar si es capaz de presentar ante la Asamblea Nacional (Parlamento) una propuesta de Presupuestos Generales que no suponga hacer recaer la política de austeridad sobre las espaldas de los trabajadores, como vienen haciendo sin excepción los gobiernos europeos en los últimos años, sean ellos conservadores o socialdemócratas.
Ese será el primer gran test del presidente francés y no lo tiene fácil. Una reciente encuesta de la agencia Reuters entre más de 60 expertos económicos internacionales concluye que prácticamente toda la eurozona no saldrá de la recesión al menos hasta 2013, y Francia no se salva de ella.
—AGENCIAS.

