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Secuestradores condenados se arrepienten de plagio

Defensores se mostraron en desacuerdo con la condena que haya sido la misma para todos los involucrados, pues no todos tuvieron la misma participación, algunos fueron más graves como el secuestro y el cobro del rescate

Sábado, 8 de Junio de 2013

Iniciaron su vida delictiva con el secuestro de una empresaria capitalina y aunque estuvieron a metros de recoger el rescate, su inexperiencia los hizo escapar para no ser capturados por la Policía.

Las investigaciones concluyeron con sus detenciones, y hace unos días, siete jóvenes involucrados en este ilícito escucharon sus sentencias que los confinan a 30 años en la cárcel.

La sentencia del Juez Antimafia dejó atónitos a los imputados y desencadenó llanto en ellos y sus familiares, pues sus defensores les habían hecho creer que quedarían libres y si algunos eran condenados, recibirían penas pequeñas, porque no recibieron el dinero exigido a la víctima.

Lo que los abogados no les explicaron a los sujetos es que para la Ley, el secuestro fue consumado porque planearon, delegaron funciones delictivas, realizaron el plagio y exigieron un rescate.

"Mi hijo es inocente, 30 años son demasiados. Me voy a morir y él en la cárcel", expresaba una señora de unos 60 años, mientras lloraba por la condena impuesta a su hijo, uno de los empleados de la víctima. Seguramente esta señora nunca se dio cuenta de los pasos en los que andaba su hijo, puesto que debió sospechar, por ejemplo, que a pesar de ganar 400 dólares mensuales, tenía carro del año y siempre se vestía con "ropa de marca" de moda.

Un imputado acogido a beneficios penitenciarios, identificado como "Anderson", delató a cada uno de los 10 implicados y dejó claro el papel que cada uno jugó en el ilícito, desde el que propuso el plagio hasta quienes lo ejecutaron. El secuestro se realizó el 15 de mayo de 2010 cerca de las 3:00 la madrugada, momentos en que una joven empresaria de unos 20 años, abandonaba su negocio en la colonia Escalón, en San Salvador.

El ilícito fue planeado cuidadosamente por un grupo de muchachos en una reunión de amigos, en uno de los reconocidos centros comerciales de la capital.

Entre los organizadores había dos meseros o empleados de la víctima. Estos revelaron todos los movimientos de su patrona, desde la hora de entrada hasta la hora de salida y en qué circunstancias.

El plagio había sido planeado para realizarse 10 días antes de la fecha en el que realmente fue, pero no se consumó porque la empresaria ese día, como que ya se lo imaginaba, decidió quedarse a dormir en el restaurante.

En la segunda ocasión, los sujetos la esperaron hasta que salió del negocio. Para realizar el plagio utilizaron dos vehículos, uno de ellos era un taxi pirata.

En el momento del secuestro, tres sujetos armados y encapuchados se bajaron de uno de los vehículos, quienes se dirigieron a la víctima que viajaba en su automotor. La joven al ver a los sujetos decidió retroceder y darse a la fuga, pero justo cuando retrocedía para esquivarlos el taxi pirata se lo impidió y fue privada de libertad.

La víctima relató que los plagiarios, a punta de pistola, la obligaron a bajarse de su vehículo. Minutos más tarde la amordazaron, vendaron y trasladaron a una playa en La Libertad.

La joven reconoció que era la playa porque escuchó el ruido de las olas. Luego la encerraron en un cuarto donde además la ataron de manos y pies; al tiempo que a cada momento la amenazaban con un arma de fuego.

Horas después los secuestradores comenzaron con la exigencia de dinero. Pedían por su rescate 250 mil dólares, pero luego de las negociaciones, la cuantía bajó considerablemente a unos seis mil dólares.

"Me hicieron que hablara con mi familia para que entregara el dinero que ellos exigían porque si no, me iban a matar", relato la víctima.

Durante el plagio uno de los sujetos le quitó unos aretes valorados en 300 dólares y un reloj en 10 dólares, el día del juicio trascendió que el sujeto hizo mención a esas joyas.

El secuestro no duró mucho tiempo, porque el mismo día del rapto, la familia corrió a conseguir por fin la cuota negociada.

Tres sujetos acudieron al lugar donde pagaría el rescate, pero al ver que en el sitio se movilizaban varios sujetos que parecían policías e investigadores, los plagiarios tuvieron miedo y decidieron retirarse.

Los secuestradores no estaban equivocados porque en verdad las personas que se movilizaban en los alrededores del sitio acordado eran policías e investigadores. Estos identificaron a los tres que recibirían el dinero.

La suma acordada para el rescate fue de un poco más de 10 mil dólares; seis mil eran en efectivo y el resto en joyas. El rescate sería pagado en la Troncal del Norte.

Finalmente la joven plagiada fue dejada en libertad entre 5:00 y 6:00 de la tarde del 15 de mayo de 2010.