Escolta de Casa Presidencial pide perdón por vapulear a ex titular de la ANDA

El imputado aceptó el delito contra el expresidente de Anda

El escolta presidencial Antonio Durán Monge (al centro), compareció durante todo el proceso en el Centro Judicial Isidro Menéndez en San Salvador. Foto EDH / Archivo

Antonio Durán, uno de los escoltas del presidente Mauricio Funes, aceptó ayer haber agredido físicamente al expresidente de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda) Francisco José Gómez Hernández, por lo que le pidió disculpas públicas durante el juicio y con ello ganó su libertad.

"En relación a los hechos ocurridos, pido disculpas por los daños que le provoqué a la integridad física del señor Gómez", expresó ayer el guardaespaldas ante el juez.

El pronunciamiento de Durán Monge le valió para que el Tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador suspendiera el proceso judicial y le decretara medidas de conducta.

Lo anterior significa que el imputado no deberá de cambiar de domicilio, no podrá acercarse a la víctima y deberá de permanecer en el mismo lugar de trabajo durante sus horas hábiles laborales. Las reglas de conducta serán supervisadas por el plazo de un año, según fuentes judiciales.

Después de la audiencia, el expresidente de Anda expresó que las lesiones le han causado gastos imprevistos para su tratamiento de salud y aseguró que aún tiene diligencias médicas pendientes por alrededor de 20 mil dólares.

El día de la agresión

Según la investigación fiscal, el exfuncionario, supuestamente, no atendió las indicaciones de dar paso a la caravana presidencial donde viajaba el imputado.

El hecho ocurrió el pasado 23 de noviembre de 2012 en la avenida Masferrer Sur, en la colonia Escalón.

Tras la supuesta negativa de la víctima, el escolta presidencial persiguió por varias cuadras a la víctima y lo golpeó por varios minutos.

Gómez, de 65 años, aceptó que la caravana le pidió por el alta voz que abriera paso, pero argumentó que otros vehículos que obstruían la vía le impidieron apartarse.

El expresidente aseguró que los miembros del batallón lo siguieron hasta su casa, situada en la colonia Campestre, donde cinco motorizados lo tiraron al suelo golpeándolo en el rostro, espalda y piernas.

Durante el proceso, el fiscal Guillermo Chacón, de la Unidad de Vida de la Fiscalía, afirmó que el hecho pudo tratarse como un caso de intolerancia, ya que la situación pudo haber sido abordada de otra manera (sin agresión), tomando en cuenta que Gómez Hernández es una persona de la tercera edad y requiere de un trato especial, respeto y consideración.

Las lesiones provocadas por el escolta presidencial, según Medicina Legal, tardaron un aproximado de 10 días en sanar; y se sometió a otros análisis médicos tras haber sido golpeado en la cabeza.

El imputado nunca puso un pie en una bartolina; los varios meses que duró el proceso estuvo bajo supervisión del Batallón Presidencial.