Un 19 por ciento de agresores sexuales está en las escuelas

Entre los abusadores hay alumnos y maestros, revela estudio

Una investigación hecha entre escolares de 12 centros educativos de San Marcos y Santa Tecla revela que el problema es una realidad que se estaría repitiendo en todas las escuelas del país.

Los centros educativos, lugares donde los estudiantes deberían encontrar seguridad, después de sus hogares, se están convirtiendo en escenarios donde los niños y adolescentes son amenazados por agresores sexuales.

Un estudio realizado en octubre pasado, entre más de 700 alumnos de 12 escuelas públicas de San Marcos (San Salvador) y Santa Tecla (La Libertad), reveló que el 12% de los entrevistados cree que el agresor sexual es un compañero de clases y un 7% opina que es un profesor.

Otro 16% más señala a los padrastros y un 11.9% culpa a otros familiares.

La investigación, que fue realizada por la Oxfam —una organización humanitaria internacional— y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) El Salvador, forma parte del proyecto Fortalecimiento del empoderamiento de los adolescentes y jóvenes, a través del monitoreo y prevención de la violencia sexual en el ámbito escolar.

Con la iniciativa, ambas instituciones buscan erradicar los niveles de violencia de género entre los estudiantes de instituciones públicas.

Gordon Jonathan Lewis, representante de la Unicef en El Salvador, señala que con los resultados del estudio se pudo detectar que el fenómeno del abuso y el acoso sexual es una realidad en las escuelas.

"La línea basal (la investigación) lo que nos está diciendo es que hay una gran probabilidad de que los mismos fenómenos se están dando en todos los centros educativos del país", sostiene Lewis.

El delegado de la Unicef considera que si estos atentados contra los niños y adolescentes se están cometiendo en los centros educativos, en el seno de la familia y en las comunidades, quiere decir que "paradójicamente, las instancias que son protectoras de los derechos de la niñez están fallando". No obstante, Lewis matiza que no es tarde para corregir el problema.

Por su parte, Eli Landa, directora de Oxfam en el país, considera que al interpretar las respuestas de los estudiantes (que cursan entre quinto grado y tercer año de bachillerato) queda en evidencia que en El Salvador no se está haciendo lo suficiente para promover una cultura de prevención ante este tipo de delitos sexuales.

Según ella, El Salvador tampoco cuenta con políticas públicas o programas gubernamentales efectivos que permitan frenar la situación.

Las cifras policiales también develan un panorama sombrío: el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública informó días atrás que los delitos de índole sexual, especialmente los que atentan contra niños y adolescentes, han incrementado en un 44.2% en relación al año anterior.

Las estadísticas de la institución señalan que, hasta el 5 de febrero pasado, las autoridades conocían 68 casos de estupro (relaciones sexuales, mediante engaños, entre un adolescente y un adulto).

En ese mismo periodo de 2012 las autoridades registraron 40 denuncias menos, lo que significa que ha habido un incremento de 142.9% en el número de casos.

Además, las violaciones sexuales contra menores de edad se han elevado en un 65.8%, pues en 2012 sumaron 73 las víctimas, pero hasta inicios del mes pasado había 121, es decir, 48 más.

Escolares despejan mitos

Las respuestas que los escolares y docentes de las escuelas donde se ejecutó el sondeo ayudaron a despejar mitos en torno a las características del abuso sexual y al perfil de los agresores.

A través de grupos focales y entrevistas individuales, los estudiantes opinaron que un abuso sexual no se limita al contacto carnal entre la víctima y su abusador, sino que abarca otras prácticas en las que no hay un acercamiento.

Usar palabras obscenas sexualizadas, decir piropos, obligar a alguien a ver fotos o videos pornográficos, observar a compañeros desvestirse o ver los genitales de sus compañeros cuando usan el baño son algunos de los ejemplos que mencionaron los escolares que fueron consultados para la indagación.

Conductas "normales"

Entre los resultados de la investigación también se destaca que algunos docentes ven el abuso sexual indirecto (sin acercamiento) como un proceso "normal", que no pasa de ser una broma.

"Si se da un tocamiento, es un tocamiento como cualquier joven, involuntario. Le dicen: 'mamacita, estás bonita' o la enamoran, le tiran un beso, pero hasta ahí", dijo uno de los profesores que participó en un grupo focal.

Para los organismos a cargo del proyecto, con esta respuesta solo se minimiza el problema. Incluso, los mismos estudiantes señalaron que la percepción que ellos tienen de algunos profesores ante estas actitudes es que "las ven como juegos" o como "algo normal, porque (los alumnos) están creciendo".

"Una vez le dije a la maestra que unos niños me miraban cuando iba al baño y lo que me dijo es que no fuera a los baños", denunció una alumna.

El análisis de los resultados resalta que: mientras los docentes evaden la discusión del tema y sostienen que no existen conductas de abuso sexual directo o indirecto en las escuelas, los alumnos creen que sí, y citan casos concretos: "muestran sus genitales", "portan pornografía en su teléfono celular", "(los niños) les suben las faldas a las niñas y empiezan a tocar".

Al respecto, Lewis manifestó que todavía existen actitudes, preconceptos y prejuicios que perduran entre los estudiantes y docentes.

"Hay un alto porcentaje que considera que el abuso sexual es el resultado de la manera de vestir o comportarse de los niños o que ciertos actos no constituyen abuso sexual", opinó el delegado de Unicef.

Otro aspecto que quedó al descubierto es que los abusadores no solo son adultos, sino también menores de edad.

Muestra de lo anterior es que el 76.5% dijo que los adolescentes son quienes tienen conductas sexuales indebidas con más frecuencia, el 9.7% dijo que son las jóvenes y el 0.7% señaló a los profesores.

Las respuestas de los estudiantes indican que el poder (dominio, sumisión, control) y la coerción (uso de la fuerza, agresión o amenaza) son mecanismos que los agresores sexuales ejercen con frecuencia en los centros educativos. Sin embargo, muchos casos no salen a la luz por el temor de las víctimas al rechazo o a las amenazas de sus agresores.

"Uno pensaría que los niños están seguros y protegidos dentro de las escuelas y, sin embargo, se acepta con naturalidad que entre pares (compañeros) o docentes hayan prácticas de acoso o de abuso", acotó la portavoz de Oxfam.

Monitoreo

Las causas por las que, a juicio de los estudiantes de las escuelas de San Marcos y Santa Tecla, los niños y adolescentes tienen conductas sexuales indebidas son porque los deseos individuales y la curiosidad se intensifican a su edad. Otros las atribuyen a la falta de valores morales y madurez acerca de los temas de índole sexual.

Las respuestas de los estudiantes sirvieron de insumo para crear la Guía Educativa y Metodológica de la Violencia Sexual, con la que se pretende que los escolares, padres y maestros monitoreen o detecten los casos de abuso sexual dentro de las escuelas.

Landa explicó que, usando metodología lúdica y creando y capacitando comités de prevención en las escuelas, se le ayuda a la comunidad educativa a detectar los abusos y los agresores, e instruye acerca de lo que se debe hacer.