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Sepultan a víctima de busero en San Miguel

Rosa María fue arrollada por un busero, el miércoles, en San Salvador

Carlos Segovia Jenny Ventura sucesos@eldiariodehoy.com Viernes, 8 de Marzo de 2013

Rosa María Calero de Chávez volvió en un ataúd a su San Miguel natal, la ciudad que la vio nacer, crecer y de la que había partido hace 15 años hacía San Salvador.

Su regreso a La Perla fue para quedarse, para que sus restos descansen en el cementerio general de la ciudad, sitio en el que ayer amistades y familiares le dieron el último adiós.

Calero de Chávez fue atropellada frente a la mirada de muchos automovilistas por Ricardo Morales, quien, según la Fiscalía, de forma premeditada le pasó encima el bus de la Ruta 92 que manejaba, luego de que ella le reclamó por haberle golpeado su vehículo en el bulevar Los Próceres, en el redondel Árbol de La Paz, al sur de la capital.

El hecho causó indignación entre quienes presenciaron el homicidio agravado, del que fue acusado ayer el cafre por el Ministerio Público. Entre las personas que acompañaron a la familia doliente en el cementerio había indignación, impotencia y enojo.

"Es una crueldad de parte del motorista por como mató a la señora. Sería bueno que limpiaran a ese tipo de buseros", dijo María Inés Ayala, quien durante 30 años fue vecina de la familia Calero.

Por su parte, Carlos Pineda Calero, hermano de la víctima, aseguró que deja todo en manos de Dios, aunque aclaró que hay otros miembros de la familia que están pendientes del proceso judicial que se le sigue al motorista.

El entierro de la víctima ocurrió a las 3:00 de la tarde, misma hora en la que Morales era acusado formalmente en la capital.

Algunos asistentes al funeral opinaron que el Viceministerio de Transporte debería ser más cuidadoso y rigurosos a la hora de otorgar permisos de conducir a quienes trabajan en el transporte público de pasajeros.

Diputados hicieron minuto de silencio

La muerte de Rosa María Calero de Chávez ha causado controversia entre la población por la forma deliberada con la que actuó el busero.

En la sesión plenaria del jueves anterior, los diputados hicieron un minuto de silencio en memoria de la víctima y se solidarizaron con su familia.

El día del incidente, la señora andaba recogiendo encomiendas que iba a enviar a una agencia que administraba junto a su esposo en San Miguel.

Allegados y parientes de Calero de Chávez dijeron que ella tenía tres hijos adultos. Algunos de ellos la recordaron como una mujer luchadora y había trabajado toda su vida para mantener a su familia con algunas comodidades.

Cientos de usuarios de las redes sociales condenaron el proceder del busero y pidieron que se haga justicia.