Purgarán 40 años por tres asesinatos

Los mareros creían que las víctimas eran policías que los investigaban

Los asesinatos de los tres integrantes de la familia García Flores se registró el 30 de diciembre de 2011, en la finca La Montañita, en Sacacoyo, La Libertad. Las víctimas buscaban a un pariente desaparecido y los interceptaron los mareros. Foto EDH / Archivo

La creencia de que eran investigadores de la Policía llevó a cinco pandilleros de la mara Salvatrucha (MS) a asesinar a dos militares y a un exmilitar, todos parientes, quienes buscaban a un pariente suyo que estaba desaparecido.

El triple asesinato fue cometido el 30 de diciembre del año 2011 y sus cuerpos los encontraron dos días después en la finca La Montañita de Sacacoyo, La Libertad.

Por los asesinatos de Francisco Arturo Flores García, quien era subsargento de las Fuerzas Especiales del Ejército; Gamal Adbel García Flores, cabo del Regimiento de Caballería; y Simeón Alexander García Flores, quien había estado de alta en el Ejército, condenaron a 40 años de prisión a dos pandilleros de la MS, informó la Fiscalía General. Los dos últimos eran hermanos y el primero era primo de ellos.

Para el Juzgado Antimafia de Sentencia de San Salvador, los pandilleros Luis Enrique Rodríguez Vásquez y Hugo Antonio Ramírez Hernández son los responsables del triple homicidio, según las pruebas presentadas por el Fiscalía.

Otros dos pandilleros adultos y un menor de edad todavía esperan ser sometidos a juicio por las muertes de los tres parientes.

El jefe de la unidad fiscal que investiga los homicidios, Óscar Torres, explicó que los condenados y los procesados formaban parte de un grupo de pandilleros que había generado una serie de hechos criminales entre Armenia, Sonsonate; y Lourdes, Colón, La Libertad.

Asesinos creyeron que eran investigadores

Torres explicó que las tres víctimas buscaban a Esteban García Flores, pariente suyo, quien había desaparecido el 17 de diciembre de ese año después de una fiesta en Sacacoyo.

Durante la búsqueda, las tres víctimas se encontraron con cinco pandilleros que estaban reunidos para planificar sus actos criminales. Los mareros, con pistolas en mano, los plagiaron y los obligaron a quitarse sus ropas.

Los mareros creían que las víctimas eran miembros de la Policía y que su presencia en el sitio era porque los estaban investigando. "Cualquier persona que cruce los territorios donde ellos dicen estar dominando es susceptible de ser asesinada", dijo el jefe fiscal.

Los pandilleros asesinaron a los dos militares y al exmilitar con armas blancas, para evitar que se escucharan las detonaciones de los balazos y alertar a las autoridades.

A las víctimas las encontraron el 1 de enero de 2012, luego de una larga jornada de búsqueda por parte de otros parientes.

Torres explicó que, hasta la fecha, el pariente que buscaban y por el que fueron asesinados, todavía se encuentra desaparecido.

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