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Investigan vínculo de coyote con "Los Zetas"

Un Juzgado de Paz de Jiquilisco le decretó detención mientras dura el proceso

Lunes, 4 de Febrero de 2013

José Rivera, nombre ficticio, le pagó inicialmente 1,500 dólares a un traficante de ilegales para que lo llevara hasta Estados Unidos, aunque sabía que el costo total del viaje iba a ser de 6,500 dólares; pero en su travesía hacia el "sueño americano", que se prolongó por un mes, lo vendieron como si se tratara de un esclavo a la organización criminal "Los Zetas", según el denunciante.

A él, a un amigo que lo acompañaba y a un hondureño los obligaron a cruzar el río Bravo, frontera entre México y Estados Unidos, cargando varios sacos con marihuana. Sin embargo, José Rivera fue detenido por policías estatales en Estados Unidos y luego de casi un año de estar bajo arresto pudo ser deportado al país.

Al llegar a El Salvador, Rivera puso la denuncia contra el supuesto traficante José Ricardo Urías Hernández, a quien arrestaron la semana pasada en San Marcos Lempa, Usulután.

Ayer el Juzgado Segundo de Paz de Jiquilisco, en Usulután, ordenó que Urías Hernández siga detenido.

El denunciante relata que el 13 de septiembre de 2011 contactó con Urías Hernández para que lo llevara de forma ilegal a Estados Unidos.

Un día después, José le entregó los 1,500 dólares de anticipo y salió, junto a un amigo suyo y junto a Urías Hernández, hacia San Salvador, donde tomaron un autobús que los transportó a Guatemala, donde abordaron otro autobús hacia la frontera Guatemala-México La Mesías, según narra el expediente fiscal.

En la zona fronteriza, el imputado los guió por varias veredas hasta ingresar de forma ilegal a territorio mexicano, donde abordaron un microbús tipo Coaster hasta llegar a un sitio conocido como Chontalpa, Chiapas.

La víctima relató que en este lugar subieron al tren que viaja hacia Guanajuato, un recorrido que tardó como una semana. Durante ese tiempo apenas comían los pocos alimentos que les regalaban las personas que viven a la orilla de la vía férrea.

Ya en Guanajuato, el supuesto coyote llamó por teléfono para que llegaran a traer a José y a su amigo; luego llegó una camioneta todoterreno que era manejada por un mexicano al que apodaban "El Trenzas", quien llegó acompañado de otros tres sujetos que iban en otra camioneta todoterreno, al parecer sus guardaespaldas.

El Trenzas le entregó como 800 dólares a Urías Hernández y luego este se retiró del lugar.

Rivera señala en su denuncia que el imputado los vendió al grupo criminal "Los Zetas". Enseguida "El Trenzas" les dijo que él y su amigo les tenían que pagar o de lo contrario los iba a "chingar", término vulgar que en México significa matar.

Según Rivera, a él y a su amigo los llevaron a un rancho que es propiedad de este mexicano que se supone es integrante de los Zetas. En el permanecieron dos días en cautiverio y allí conocieron a un hondureño que también viajaba de "mojado" hacia Estados Unidos.

Los individuos llamaron a los familiares de las tres víctimas para dejarlos seguir su ruta hacia Estados Unidos, a lo cual accedieron, pero no revelaron la cantidad de dinero que tuvieron que pagar.

A los tres los enviaron a Coahuila, Piedras Negras, un sitio fronterizo con Estados Unidos. En este sitio los esperaban otro hombre y una mujer, quienes los llevaron a una casa. La mujer les pidió 300 dólares cada uno, de nuevo, para no matarlos.

Contactaron con sus familiares en Estados Unidos y ellos les enviaron el dinero. Sin embargo, los mantuvieron cautivos por 13 días hasta que lograron escapar, pero unos mareros los volvieron a privar de libertad y los llevaron a la misma casa.

Días después, los pandilleros los llevaron hasta el río Bravo, donde los obligaron a cruzar el río cargando varios sacos con droga. Luego de más tres horas de caminar se encontraron con varios hombres, a quienes les entregaron la mercancía.