El Salvador y Detroit afectados por pandillas

Un estudio reciente, que se basa en datos de las Naciones Unidas, revela que el país y esa ciudad estadounidense de Michigan tienen una tasa de homicidios similar

En El Salvador, según las autoridades las pandillas son las responsables del 80 por ciento de los asesinatos. Foto EDH

continúa en la PÁGINA 14 rEl estudio "Violencia armada en las ciudades estadounidenses comparada con la de las naciones más violentas del mundo", elaborado por Richard Florida –profesor y director en la Universidad de Toronto– revela que la cifra de homicidios que se cometen en Detroit, Michigan, es casi similar a la que se registra en El Salvador.

La investigación para la que se consultaron datos de la Oficina de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas, según el sitio web www.theatlanticcities.com, indica que la tasa de asesinatos cometidos en Detroit es de 35.9 por cada 100 mil personas, mientras que la de El Salvador es de 39.9.

Distintas publicaciones electrónicas indican que, en reiteradas ocasiones, Detroit ha estado incluida entre las ciudades más peligrosas de Estados Unidos, de acuerdo con los informes anuales que difunde el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por siglas en inglés).

Detroit, situada en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, es la más grande del estado de Michigan, y en la década de los cincuenta era considerada la capital del automovilismo.

Sin embargo, la crisis financiera que enfrentó Estados Unidos hizo que dicha ciudad experimentara serios problemas en el tema de finanzas y división racial. Esto a su vez, provocó el éxodo de sus habitantes hacia ciudades prósperas y dio paso a la formación de las pandillas.

Rodrigo Ávila, exdirector de la Policía de El Salvador y especialista en tema de seguridad, atribuye los hechos delictivos que se cometen en Detroit a la disputa de territorios entre pandillas que distribuyen drogas; al ajuste de cuentas que hay entre estas bandas y a los delitos cometidos por consumidores de droga en su afán para obtenerla.

Según Ávila, en cierta medida, este panorama es similar al de nuestro país, pues desde 2004 empezaron a despuntar los homicidios en zonas como Sonsonate y San Salvador, donde la mayoría de asesinatos eran cometidos por mafias dedicadas a la distribución y consumo de drogas.

La fuente sostiene que mientras en Detroit las pandillas se disputan territorios para la venta de droga, en El Salvador hay riña de espacios para que se dé el narcomenudeo así como para el cobro de las extorsiones que, a juicio de Ávila, están tan generalizadas que muchas empresas y comerciantes ya las incluyen en sus gastos de operación.

Para el especialista, las pandillas salvadoreñas son las que generan el 90 % de la violencia en el país y un alto porcentaje de ellas está relacionada con la distribución de drogas.

"A nivel de narcomenudeo las maras están monopolizando y haciendo suyas algunas zonas para la venta de drogas", dice Ávila.

Reto: armonizar represión y prevención

Rodrigo Ávila asegura que en los años setenta eran ciudades como Washington, Los Ángeles y Nueva York las que encabezaban el ranking de zonas violentas de Estados Unidos por la cantidad de delitos que se cometían y porque, según él, muchos policías eran cuestionados por "conductas impropias".

Sin embargo, en estas ciudades, las autoridades implementaron varias estrategias permanentes que les permitieron salir de la lista negra. Una de ellas fue la creación de Leyes para combatir a los grupos criminales y mejorar la capacidad de investigación.

Además, rompieron el cordón umbilical entre los delincuentes que estaban recluidos en las cárceles con los que operan en las calles; una situación que, según él, debería replicarse en El Salvador.

"De nada sirve que (en el país) se gasten los millones que se gastan si el principal germen incitador del delito lo tenemos en las cárceles, que lejos de ser centros de readaptación son universidades criminales", criticó Ávila.

Otras acciones que se ejecutaron en las ciudades estadounidenses —y que les permitió reducir el 75 % de los homicidios— fue mejorar las condiciones de trabajo y el plan de incentivos para "subir la moral" en entidades encargadas de combatir el crimen (policías y fiscales).

También implementaron una campaña de concientización entre niños y jóvenes para no consumir drogas ni integrarse a las pandillas. rr viene de la PÁGINA 12

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