Mueren primo y tía de policía en ataque en Guazapa

Víctimas mortales eran madre e hijo entre sí. Policía y su esposa salieron lesionados

El ataque al policía y a su familia que fue cometido ayer en Guazapa ocurrió en una colonia que está inmediata al caserío Los Mayorga, donde una estructura de pandillas se ha hecho del control de ese sector. Un operativo policial, montado cuatro horas después del ataque en las afueras de Guazapa, no logró ninguna captura. Foto EDH / Jorge Beltrán

Dos parientes de un agente de la Policía Nacional Civil (PNC) fueron asesinados por presuntos miembros de maras ayer a las 5:30 de la mañana. Los sujetos tomaron por asalto la vivienda del agente policial armados con escopetas, pistolas y bombas de fabricación artesanal (conocidas como papas), según afirmaron policías que recolectaban evidencias en la escena del homicidio.

Cuatro horas después, unidades elites de la PNC montaron un operativo, pero hasta ayer en la tarde no registraban capturas de sospechosos.

El doble asesinato fue cometido dentro de una casa sin número en la colonia Espíritu Santo, en la calle 5 de Noviembre, de la ciudad de Guazapa, al norte de San Salvador.

En el ataque también resultaron con graves lesiones de bala el agente policial y la esposa de este, quienes fueron trasladados a centros hospitalarios donde se recuperan satisfactoriamente, según indicaron a este diario parientes cercanos de las víctimas.

Las dos víctimas mortales fueron identificadas como Elizabeth Flores Contreras y Santos Alexander Sánchez (16 años), madre e hijo, quienes habían llegado de visita a la casa del agente policial, según indicaron otros parientes.

El adolescente murió en el instante, por lo que su cadáver quedó dentro de la vivienda, en tanto que Elizabeth murió cuando era trasladada a un hospital, en una ambulancia de la Cruz Roja de Apopa, dijo la Policía.

Los lesionados son José Cha., y Diana B. T.

El agente policial está asignado a la División de Armas y Explosivos (DA), según informaron fuentes policiales que llegaron a la escena del ataque.

De acuerdo con vecinos de la colonia Espíritu Santo, el policía y su grupo familiar tenían aproximadamente dos años de haber llegado a vivir a ese lugar, en donde los consideraban como personas trabajadoras, ajenas a los problemas.

El ataque sorprendió a muchos vecinos que a esa hora se preparaban para salir hacia sus trabajos o a dejar a sus hijos a las escuelas o colegios.

Testigos del hecho aseguraron que primero escucharon una balancear y luego una explosión, luego llantos y gritos de dolor.

Policía evitó matanza

Varios vecinos consideran que de no ser por la valentía del policía, el ataque podría haberse convertido en una carnicería, pues en la vivienda había por lo menos 10 personas, incluyendo las víctimas.

Algunos niños que a esa hora ya se preparaban para salir a clases aseguraron que vieron correr al agente policial, vistiendo solo ropa interior, persiguiendo pistola en mano y disparando contra varios de los atacantes.

El oficial, a pesar de que ya lo habían lesionado en un hombro, osó perseguir a dos delincuentes que corrieron rumbo al caserío Los Mayoría, un lugar que algunos residentes describieron como de alta presencia de las pandillas que ejercen el control de entrada y salida de lugareños y extraños en esa zona.

Tras sentirse perseguidos, los asesinos lanzaron una bomba artesanal. Fue lo último que los vecinos recuerdan haber escuchado: una gran explosión.

Ayer, las autoridades policiales no confirmaron si el arma con la cual el policía repelió el ataque era la que le ha asignado la corporación policial o es propiedad del agente.

Pablo Díaz, jefe de Investigaciones de la Delegación de Apopa, no quiso aventurarse en determinar el móvil del ataque. Únicamente dijo que los atacantes habían "simulado un asalto" a la vivienda.

En el ataque armado resultaron ilesos la madre del policía, dos hijos de este y dos jóvenes más, según indicaron vecinos de la colonia Espíritu Santo.

Le mataron hermano hace dos años en Colón

Hace aproximadamente dos años, un hermano del agente policial lesionado ayer fue asesinado en una colonia del cantón Lourdes, municipio de Colón, departamento de La Libertad, según explicó una pariente que llegó ayer a Guazapa para auxiliar a los sobrevivientes.

"Un hecho así como este: delincuencia", se limitó a decir la mujer, en referencia al asesinato de Jeovanni Alexander Chávez Contreras, quien de acuerdo con otras fuentes eran un comerciante de los alrededores de un centro comercial de Lourdes.

Como consecuencia de ese hecho, el agente policial decidió mudarse a Guazapa junto a su familia, incluyendo su madre.

De momento, no se sabe si el ataque al policía y a su familia está relacionado con su condición de agente policial.

Habían llegado de visita

Vecinos y fuentes policiales explicaron que las dos víctimas mortales, Elizabeth y Santos Alexander, no residían con el agente policial, sino que ambos habían llegado la tarde del pasado lunes.

Elizabeth había llegado a dejar a sus hijos, todos jóvenes, quienes supuestamente comenzarían a trabajar en dos empresas constructoras que funcionan en Guazapa.

Los vecinos del policía no dejaron de mostrarse sorprendidos y suspicaces ante la posibilidad de que los atacantes hayan advertido la presencia de jóvenes extraños en la vivienda del policía, y por eso hubieran ejecutado el ataque armado.

Los parientes de las víctimas añadieron que los tres jóvenes que llegaron a Guazapa el lunes en la tarde procedían del municipio de Colón.

La colonia Espíritu Santo, donde fue ejecutado el ataque, está localizada cerca del cementerio de Guazapa, en los arrabales de esta ciudad, muy cerca del caserío Los Mayorga.

Asesinan a excabo de la PNC en Quezaltepeque

En otro hecho, justo cuando recién el municipio de Quezaltepeque fue declarado como municipio libre de violencia por parte de las estructuras de pandillas, el cadáver de un exmiembro de la corporación policial fue hallado cerca de un río.

La víctima fue identificada como Reinaldo David Crespín Castillo, de 39 años, según informó la Policía.

El cuerpo de Crespín Castillo fue localizado cerca del río Agua Caliente, en el cantón El Ángel, en Quezaltepeque.

El exmiembro de la PNC vivía en la residencial Santa Teresa de Las Flores, en el municipio de Apopa.

De acuerdo con los registros oficiales, Crespín Castillo ascendió a cabo a finales de 2010, pero poco tiempo después fue expulsado de la corporación policial luego de que fue vinculado a un proceso judicial por el delito de violación en una menor de edad.

Se informó que Crespín Castillo fue absuelto de cargos al final del proceso judicial que se le seguía.

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